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lunes, 2 de mayo de 2011

Recordando a Juan Pablo II

Con ocasión de la beatificación del Papa Juan Pablo II, el Vaticano ha creado un nuevo sitio web http://www.juanpabloii.va/es/ en el que se recuerda algunos de los momentos más significativos de su vida y su pontificado.

El sitio web se ha realizado dando preferencia a las imágenes y cuenta con fotos y vídeos sobre la vida, pontificado, oraciones, enseñanzas y pensamientos del nuevo Beato.

Los momentos sobresalientes han sido catalogados por temas como niños, jóvenes, elección, atentado, jubileo, etc.; y cada tema se presenta en forma de "libro" de fotos con texto.

Como homenaje y recuerdo al querido Juan Pablo II traemos a esta web un video elaborado por ACITV glosando su figura.

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sábado, 23 de octubre de 2010

Historias de "San Rafael"

Celebramos hoy la Fiesta del Glorioso Arcángel San Rafael custodio de nuestra Córdoba y he querido compartir con todos vosotros algo personal.

Aunque no sea el primogénito, mis padres me impusieron como cordobés el nombre de Rafael en el feliz día de mi bautizo y, en mi casa natal de la cordobesa calle Julio Romero de Torres, el tejado del castillete de la caja de la escalera que daba a la azotea, estaba rematado con una antigua y oxidada veleta con la silueta de San Rafael.

Cuando tristemente se quemó la Iglesia de La Merced, el 29 de enero de 1978, se descubrió en el testero del coro calcinado un gran fresco de pincel anónimo, que relataba una historia lejana, sucedida en Córdoba hace nada más y nada menos que setecientos años: La aparición por primera vez en Córdoba del Arcángel San Rafael en 1274 al comendador de la orden Mercedaria Fray Simón de Souza, un hombre justo, que oró transido de piedad por sus paisanos durante cien días y cien noches hasta que la irresistible fuerza de su oración alcanzó de Dios la “Divina Medicina” contra la terrible y feroz “peste negra” que había invadido la ciudad. Y así, el bienaventurado protector Rafael se apareció al hombre bueno, le contó la celeste decisión y la peste cesó de inmediato. Fue grande el júbilo de los cordobeses.

Tan prodigioso suceso debería ser recordado en los siglos venideros, y para lograrlo, los escasos sobrevivientes acordaron dar en lo sucesivo su nombre a los primogénitos que viniesen a este mundo. También se acordó tras las indicaciones de tan Celeste Amigo rematar la torre de la catedral con la figura de tan poderoso protector y posteriormente lo fue también la torre de la basílica menor de San Pedro.

De esta manera me siento parte viva de esta tradición de agradecimientos y, aunque ya no viva en ese domicilio, los moradores de las casas de Córdoba que permanentemente exponen sobre la más alta cota de la casa la amable figura del celeste custodio, nos sentimos a cubierto bajo las alas protectoras de tan hermoso “archiángel”.

No os cuento nada más que una pequeña cosa con una dosis de fe aunque tierna y hermosa para mí, que me habla mucho del amor que me han tenido quienes me precedieron y cuidaron.

También me parece oportuno comentar que era una costumbre muy bonita, hasta no hace mucho tiempo, el que se instalara la amable figura de nuestro santo custodio en las entradas a la ciudad de Córdoba, incluso para los que se bajaban o subían al tren,

Lamentablemente parece que hoy día las instituciones públicas se han olvidado de tan valioso protector y no hay el menor interés en hacer presidir al Custodio de Córdoba la nueva entrada y salida de la ciudad que es el Puente de Andalucía donde figuran otros símbolos más asépticos y laicos (el símbolo de Hércules y la Junta de Andalucía).

Uno de los últimos "triunfos" erigidos en Córdoba a San Rafael fue el de Ruiz Olmos en la entrada a Córdoba desde el puente del mismo nombre. Fue inaugurado en 1953 por Franco y Cruz Conde. El último (según Primo Jurado) podría haber sido el San Rafael del antiguo estadio de fútbol, pero fue destruido en 1992 (si, si, destruido) por falta de sensibilidad del gobierno municipal. No obstante una nueva imagen de nuestro Custodio ha sido emplazada en el estadio Nuevo Arcángel hace un par de años a iniciativa del Córdoba C.F.
Quiero aprovechar la ocasión (ya que hay que estar rezando siempre y en todo momento) para mandaros esta preciosa oración casi lírica, de la que desconozco el inspiradísimo autor, para glorificar a nuestro custodio santo que encontré hace un año o más en www.corazones.org:


Oración a San Rafael Arcángel.

Gloriosísimo príncipe San Rafael antorcha dulcísima de los palacios eternos, caudillo de los ejércitos del todopoderoso, emisario de la divinidad, órgano de sus providencias, ejecutor de sus ordenes, secretario de sus arcanos, recurso universal de todos los hijos de Adán, amigo de tus devotos, compañero de los caminantes, maestro de la virtud, protector de la castidad, socorro de los afligidos, médico de los enfermos, auxilio de los perseguidos, azote de los demonios, tesoro riquísimo de los caudales de Dios. Tu eres ángel santo, uno de aquellos siete nobilísimos espíritus que rodean al trono del Altísimo.

Confiados en el grande amor que has manifestado a los hombres, te suplicamos humildes nos defiendas de las asechanzas y tentaciones del demonio en todos los pasos y estaciones de nuestra vida, que alejes de nosotros los peligros del alma y cuerpo poniendo freno a nuestras pasiones delincuentes y a los enemigos que nos tiranizan, que derribes en todas partes y principalmente en el mundo católico el cruel monstruo de las herejías y la incredulidad que intenta devorarnos.

Te pedimos también con todo el fervor de nuestro espíritu, hagas se dilate y extienda mas el santo evangelio, con la práctica de la moral. Que asistas al romano pontífice y a los demás pastores y concedas unidad en la verdad a las autoridades y magistrados cristianos.

Por último te suplicamos nos alcances del trono de Dios a Quién tan inmediato asistes, el inestimable don de la gracia, para que por medio de ella seamos un día vuestros perpetuos compañeros en la gloria. Amen.

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lunes, 20 de septiembre de 2010

Beato Manuel Lozano Garrido "Lolo"

LoloCuando la Iglesia canoniza a ciertos fieles, proclamando solemnemente que esos fieles han practicado heroicamente las virtudes y han vivido en la fidelidad a la gracia de Dios, nos propone a estos santos como modelos e intercesores.

En alguna ocasión estos santos pueden resultarnos 'lejanos' por el tiempo que nos separa de ellos o las circunstancias en las que se desarrolló su vida, muy diferente de las nuestras.

El pasado 12 de junio se celebró en Linares (Jaén) la ceremonia de beatificación de Manuel Lozano Garrido 'Lolo', un santo muy cercano, como ya su propio nombre y origen nos hace intuir.

Nacido en Linares en 1920, 'Lolo' fue un periodista y escritor que fue capaz de vivir durante toda su vida la alegría en el dolor.

A los 22 años una parálisis progresiva le sentó en una silla de ruedas durante más de 25 años, quedando además ciego los últimos nueve años de su vida. Pese a su enfermedad fue sembrador de alegría en los cientos de jóvenes y adultos que se acercaban a él en busca de consejo. ¿Su secreto?: Amar con locura a la Virgen María y un fervor eucarístico que le marcó para toda la vida. De esa piedad mariana y eucarística brota un amor apasionado por la Iglesia y un apostolado incansable "sin moverse de su sillón de ruedas".

A pesar de la enfermedad trabajó hasta el final de su vida como periodista y escritor (nueve libros, ensayos, una novela autobiográfica, cientos de artículos en la prensa,...). Recibió el primer premio "¡BRAVO!" de periodismo que se otorgó.

En 1956 funda la obra pía "SINAÍ", grupos de oración por la prensa; cada 12 enfermos junto con un monasterio de clausura toman sobre sí el “cuidado espiritual” de un concreto medio de comunicación social y así hasta 300 enfermos incurables a los que 'Lolo' une, alienta, a través de la revista mensual que para ellos escribe.

Manuel Lozano Garrido 'Lolo' falleció el 3 de noviembre de 1971, iniciándose la causa para canonización. Es declarado 'Venerable' el 17 de diciembre de 2007 y beatificado en Linares el pasado 12 de junio de 2010.

El siguiente video muestra algunos retazos sobre la vida de 'Lolo' y su proceso de beatificación.


Más información (biografía, obra,...) en www.amigosdelolo.com

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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Quiero ser Santo

Traemos hoy video de un fragmento de la película "Don Bosco" en el que se recoge un diálogo entre San Juan Bosco y Santo Domingo Savio sobre cómo ser Santo. Ambos lo consiguieron.

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miércoles, 25 de agosto de 2010

100 años del Nacimiento de la Madre Teresa de Calcuta

Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de la Beata Teresa de Calcuta (26-08-1910), con tal motivo traemos a nuestra web un video bibiográfico realizado por ACItv sobre ella.


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martes, 24 de agosto de 2010

Catequesis de la Eucaristia según Cirilo de Jerusalén

Queridos amigos, siguiendo con las catequesis de los Santos Padres y los Doctores de la Iglesia, os propongo hoy un texto precioso y muy revelador de San Cirilo de Jerusalén. He seleccionado algunos párrafos de su catequesis nº 23 sobre los misterios de la vida del cristiano y en particular los referidos a la Eucaristía, a alguna de sus partes y su significado. Confío en que ayude a vivir con más intensidad la Eucaristía. Al final añado una breve reseña biográfica para ayudar a contextualizar el texto.

CATEQUESIS XXIII
(MISTAGÓGICA V)

LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA


De la Primera carta de Pedro: Rechazad, por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias», etc. (I Pe 2,1 ss.).

1. En las asambleas anteriores oísteis hablar abundantemente, por don de Dios, tanto del bautismo como de la crismación y de la toma del cuerpo y de la sangre de Cristo. Pero debemos pasar ahora a lo que sigue, con lo cual pondremos fin al edificio de vuestra enseñanza espiritual.

El lavatorio de las manos, signo de la inmunidad del pecado.

2.
MISA/LAVA-MANOS: Habéis visto cómo el diácono alcanzaba el agua, para lavarse las manos, al sacerdote y a los presbíteros que estaban alrededor del altar. Pero en modo alguno lo hacía para limpiar la suciedad corporal. Digo que no era ése el motivo, pues al comienzo tampoco vinimos a la Iglesia porque llevásemos manchas en el cuerpo. Sin embargo, esta ablución de las manos es símbolo de que debéis estar limpios de todos los pecados y prevaricaciones. Y al ser las manos símbolo de la acción, al lavarlas, significamos la pureza de las obras y el hecho de que estén libres de toda reprensión. ¿No has oído al bienaventurado David aclarándonos este misterio y diciendo: «Mis manos lavo en la inocencia y ando en torno a tu altar, Señor» (Sal 26,6)? Por consiguiente, lavarse las manos es un signo de la inmunidad del pecado.

3.
MISA/PAZ: Después, el diácono exclama: «Hablaos, y besémonos mutuamente». Y no pienses que este ósculo es de la misma clase que los que se dan los amigos mutuos en la plaza pública. Este beso no es de esa clase. Pues reconcilia y une unas almas con otras, y les garantiza el total olvido de las injurias. Es signo, por consiguiente, de que las almas se funden unas con otras y de que deponen cualquier recuerdo de las ofensas. Por eso decía Cristo: «Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda» (Mt 5,23-24). Por tanto, el ósculo es reconciliación y, por ello, es santo, como dice en alguna parte el bienaventurado Pablo: «Saludaos los unos a los otros con el beso santo» ( I Cor 16,20); y Pedro: «Saludaos unos a otros con el beso de amor» (I Pe 5,14).

Oramos por todos los que lo necesitan

8. Pero después que ha sido realizado el sacrificio espiritual, culto incruento sobre aquella hostia de propiciación, rogamos a Dios por la paz de todas las Iglesias, por el buen gobierno del mundo, por las autoridades, por los soldados, por los amigos, por aquellos que están sujetos a enfermedades, por los que son presa de la aflicción y, en general, oramos y ofrecemos esta víctima por todos los que tienen alguna necesidad.

También por los difuntos

9. Recordamos también a todos los que ya durmieron: en primer lugar, los patriarcas, los profetas, los apóstoles, los mártires, para que, por sus preces y su intercesión, Dios acoja nuestra oración. Después, también por los santos padres y obispos difuntos y, en general, por todos cuya vida transcurrió entre nosotros, creyendo que ello será de la mayor ayuda para aquellos por quienes se reza.

Utilidad de la oración por los difuntos

10. Quiero aclararos esto con un ejemplo, puesto que a muchos les he oído decir: ¿de qué le sirve a un alma salir de este mundo con o sin pecados si después se hace mención de ella en la oración? Supongamos, por ejemplo, que un rey envía al destierro a quienes le han ofendido, pero después sus parientes, afligidos por la pena, le ofrecen una corona: ¿Acaso no se lo agradecerá con una rebaja de los castigos? Del mismo modo, también nosotros presentamos súplicas a Dios por los difuntos, aunque sean pecadores. Y no ofrecemos una corona, sino que ofrecemos a Cristo muerto por nuestros pecados, pretendiendo que el Dios misericordioso se compadezca y sea propicio tanto con ellos como con nosotros.

El Padre nuestro, entre la plegaria eucarística y la comunión

11.
«Padre Nuestro»: Y, después de todo esto, recitamos aquella oración que el Salvador entregó a sus mismos discípulos, llamando con conciencia pura Padre a Dios y diciendo: «Padre nuestro que estás en los cielos» (Mt 6,9)8. ¡Oh gran misericordia de Dios para con los hombres!, juntamente con su amor. Hasta tal punto se compadeció de quienes se apartaron de él y se afirmaron en los mayores males que les concedió el olvido de las injurias y la participación en la gracia de modo que le llamasen Padre: «Padre nuestro que estás en los cielos». Pues del cielo habían de ser quienes llevaran la imagen del cielo, en quienes Dios habita y con quienes él camina.

12.
«Santificado sea tu nombre». Por su naturaleza el nombre de Dios es santo, digámoslo nosotros o no lo digamos. Pero ya que, por medio de quienes pecan, se le profana en ocasiones, según aquello de que «el nombre de Dios, por vuestra causa, es blasfemado entre las naciones» (Is 52,5, tal como aparece citado en Rom 2,24), oramos para que en nosotros sea santificado el nombre de Dios. Y no es que comience a ser santo porque anteriormente no lo fuese, sino que en nosotros se hace santo cuando nos santificamos nosotros mismos y hacemos cosas dignas de la santidad.

13.
«Venga tu Reino» (Mt 6,10). Es propio del alma pura decir con confianza: «Venga tu Reino». Pues quien haya oído a Pablo, que dice: «No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal» (Ro». 6,12), y sea consciente de su pureza en obras, pensamientos y palabras, clamará a Dios: «Venga tu Reino».

14.
«Hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo». Los bienaventurados ángeles de Dios hacen la voluntad de éste, como decía David en los Salmos: «Bendecid a Yahvé, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto oís la voz de su palabra» (Sal 103,20)11. Tu oración, por consiguiente, tiene esta fuerza y esta significación, como si dijeras: «Como se hace tu voluntad en los ángeles, así se haga, Señor, en la tierra sobre mí».

15.
«Danos hoy nuestro pan necesario» (Mt 6,11 )12, El pan ordinario no es sustancial. Pero este pan, que es santo, es sustancial, como si dijeras que está dirigido a la sustancia del alma. Este pan no va a parar al vientre ni entra en la defecación, sino que se reparte entre todo tu ser para utilidad del cuerpo y del alma. El «hoy» se dice por «todos los días». Como también Pablo decía: «Cada día mientras dure este hoy» (Hebr 3,13)13.

16.
«Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mt 6,12). Tenemos realmente muchos pecados, puesto que causamos ofensas con la palabra y el pensamiento y realizamos muchas cosas, merecedoras de condenación. Y «si decimos: "No tenemos pecado", nos engañamos y la verdad no está en nosotros», como dice Juan (1 Jn 1,8). Hacemos, pues, un pacto con Dios, orando para que nos perdone los pecados, como también nosotros perdonamos sus deudas a nuestros prójimos. Sopesando, por tanto, lo que recibimos a cambio, no titubeemos ni dudemos en perdonar las mutuas ofensas. Las ofensas que se nos hacen son pequeñas, ligeras y fáciles de olvidar. Pero las que cometemos contra Dios son grandes y sólo pueden borrarse con la ayuda de su sola benignidad. Guárdate, pues, de que, por cosas pequeñas y por naderías dirigidas a ti, te excluyas a ti mismo del perdón de los pecados ante Dios.

17.
«Y no nos dejes caer en la tentación (Mt 6,13), Señor». ¿Acaso el Señor nos enseña a pedir que no seamos tentados en absoluto? ¿Y cómo es que en otro lugar se dice: «Quien no ha pasado pruebas poco sabe» (Eclo 34,10) y también: «Considerad como un gran gozo, hermanos míos, el estar rodeados por toda clase de pruebas». Pero entrar en tentación, ¿acaso no significa hundirse en ella? Pues la tentación es algo semejante a un torrente difícil de atravesar. Pero, aquellos a quienes no se los traga la tentación, la atraviesan como hábiles nadadores sin ser arrastrados por nada. Pero los que no son así, se hunden nada más entrar. Así fue, por poner un ejemplo, Judas. Al entrar en la tentación de la avaricia, no nadó sino que se hundió, y se ahogó en cuerpo y en espíritu. Pedro entró en la tentación de la negación, pero, a pesar de haber entrado, no se hundió, sino que, llorando intensamente, fue liberado de la tentación.

La comunión del cuerpo de Cristo

21.
COMUNIÓN EN LA MANO: No te acerques, pues, con las palmas de las manos extendidas ni con los dedos separados, sino que, poniendo la mano DERECHA bajo la IZQUIERDA a modo de trono que ha de recibir al Rey, recibe en la concavidad de la mano el cuerpo de Cristo diciendo: «Amén». Súmelo a continuación con ojos de santidad cuidando de que nada se te pierda de él. Pues todo lo que se te caiga considéralo como quitado a tus propios miembros. Pues, dime, si alguien te hubiese dado limaduras de oro, ¿no las cogerías con sumo cuidado y diligencia, con cuidado de que nada se te perdiese y resultases perjudicado? ¿No procurarás con mucho más cuidado y vigilancia que no se te caiga ni siquiera una miga, que es mucho más valiosa que el oro y que las piedras preciosas?

Breve reseña biográfica de San Cirilo de Jerusalen (315-386)

San Cirilo nació cerca de Jerusalem y fue Arzobispo de esa ciudad durante 30 años, de los cuales estuvo 16 años en destierro. 5 veces fue desterrado, por partidarios de interpretaciones teológicas enfrentadas, principalmente por mantener una postura teológica coherente.

Era un hombre suave de carácter, enemigo de andar discutiendo, que deseaba más instruir que polemizar, y trataba de permanecer neutral en las discusiones. Pero por eso mismo una vez lo desterraban los de una facción y otra vez los de la otra.

Aunque los de cada facción extremista lo llamaban hereje, sin embargo San Hilario (el defensor del dogma de la Santísima Trinidad) lo tuvo siempre como amigo, y San Atanasio (el defensor de la divinidad de Jesucristo) le profesaba una sincera amistad, y el Concilio general de Constantinopla, en el año 381, lo llama "valiente luchador para defender a la Iglesia de los herejes que niegan las verdades de nuestra religión".

Una de las acusaciones que le hicieron los enemigos fue el haber vendido varias posesiones de la Iglesia de Jerusalem para ayudar a los pobres en épocas de grandes hambres y miserias. Pero esto mismo hicieron muchos obispos en diversas épocas, con tal de remediar las graves necesidades de los pobres.

El emperador Juliano, el apóstata, se propuso reconstruir el templo de Jerusalem para demostrar que lo que Jesús había anunciado en el evangelio ya no se cumplía. San Cirilo anunció mientras preparaban las grandes cantidades de materiales para esa reconstrucción, que aquella obra fracasaría estrepitosamente. Y así sucedió y el templo no se reconstruyó.

San Cirilo de Jerusalem se ha hecho célebre y ha merecido el título de Doctor de la Iglesia, por unos escritos suyos muy importantes que se llaman "Catequesis". Son 18 sermones pronunciados en Jerusalem, y en ellos habla de la penitencia, del pecado, del bautismo, y del Credo, explicándolo frase por frase. Allí instruye a los recién bautizados acerca de las verdades de la fe y habla bellísimamente de la Eucaristía.
En sus escritos insiste fuertemente en que Jesucristo sí esta presente en la Santa Hostia de la Eucaristía.

Al volver de su último destierro que duró 11 años, encontró a Jerusalem llena de vicios y desórdenes y divisiones y se dedicó con todas sus fuerzas a volver a las gentes al fervor y a la paz, y a obtener que los que se habían pasado a las herejías volvieran otra vez a la Santa Iglesia Católica.

A los 72 años murió en Jerusalem en el año 386.

En 1882 el Sumo Pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia.

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