Mostrando entradas con la etiqueta Testimonios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Testimonios. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de marzo de 2011

Testimonios de la visita pastoral de nuestro Obispo (III)

La Visita Pastoral de nuestro Obispo a la Parroquia del Beato Álvaro ha suscitado una serie de testimonios que publicaremos conforme vayan llegando en forma de comentarios en la web o de mensajes a la dirección de correo de la parroquia, indicando sólo el nombre de pila del/la autor/a.

Anímate a compartir tu testimonio. No se puede nunca saber qué sentimientos moverá el Espíritu en las demás personas, pero seguro que ese compartir no será estéril.

A continuación, otro de los testimonios:


La visita de nuestro obispo me deja dos sensaciones: de sentir comunitario y de profundo agradecimiento.

Por un lado, gracias a la fe y a confirmaciones como las de esta visita tengo la certeza de que esta es la Iglesia que Cristo quería para ayudar en Su tarea de salvación de los hombres. Esta y no otra, la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana, que hereda del sucesor de Pedro la encomienda apostólica que en estos momentos nos bendice con Don Demetrio y con nuestros benditos pastores Don Tomás y Don Emiliano. Y no sólo porque vea en ellos signos de una sincera y humilde aspiración a la santidad, como debiera ser en todos los cristianos, ni porque haya vivido de cerca la tremenda ilusión y alegría de todos los feligreses alrededor de sus pastores en comunión con Cristo a través de los sacramentos, sino porque tengo la convicción de que esta forma de peregrinar en este mundo que nuestra Iglesia tiene establecida y perfecciona con el tiempo y la lu del Espíritu Santo es la que Jesucristo quiere. Esta visita me refuerza esa percepción.

Y por otro lado, agradecimiento porque podíamos tener otra parroquia, una en la que no tuviéramos la suerte de contar con estos pastores ni con estos feligreses, una en la que el Señor nos hubiese enconmendado la prueba de contar con muchas dificultades a causa de las debilidades de las personas, de los recursos y hasta de la fe. Felizmente no es así, y estoy agradecidísimo al Señor de que nos bendiga con este tesoro, que debemos valorar, cuidar y, como talento que es, incrementar.

Alabado sea Dios.


Anónimo


Read more »

miércoles, 2 de marzo de 2011

Testimonios de la visita pastoral de nuestro Obispo (II)

La Visita Pastoral de nuestro Obispo a la Parroquia del Beato Álvaro ha suscitado una serie de testimonios que publicaremos conforme vayan llegando en forma de comentarios en la web o de mensajes a la dirección de correo de la parroquia, indicando sólo el nombre de pila del/la autor/a.
Anímate a compartir tu testimonio. No se puede nunca saber qué sentimientos moverá el Espíritu en las demás personas, pero seguro que ese compartir no será estéril.

A continuación, otro de los testimonios:
Me han gustado muchísimo las fotos de la visita de D. Demetrio a nuestra Parroquia. Me ha tocado el corazón verlo con los enfermos, con los estudiantes, con los niños y los jóvenes, con los monaguillos y con los colaboradores, con la grey que le ha sido encomendada. Tiene para todos un cariñoso y delicado gesto. Me imagino si subiera a mi casa, o entrara en mi clase o en mi trabajo. Que gran gozo. !Que fortuna¡

Para todos nosotros ha sido un regalo único del Señor que guardaremos entrañablemente. Este sucesor de los Apostoles, no solo es erudito y sabio, sino también pastor bueno que junto con sus presbíteros me han transmitido santidad, porque son constituidos como principios de fe y unidad, son como sacramentos visibles. Son la presencia de Cristo en medio de su pueblo y todo ello para el bién nuestro. Que suerte tenemos de estar en tan buenas manos.

Recemos por ellos y demos Gracias siempre.


Rafael


Read more »

domingo, 27 de febrero de 2011

Testimonios de la visita pastoral de nuestro Obispo (I)

La Visita Pastoral de nuestro Obispo a la Parroquia del Beato Álvaro ha suscitado una serie de testimonios que publicaremos conforme vayan llegando en forma de comentarios en la web o de mensajes a la dirección de correo de la parroquia, indicando sólo el nombre de pila del/la autor/a.

Anímate a compartir tu testimonio. No se puede nunca saber qué sentimientos moverá el Espíritu en las demás personas, pero seguro que ese compartir no será estéril.

A continuación, uno de los testimonios:
La visita pastoral de nuestro obispo, nuestro apóstol y padre espiritual de la diócesis, ha sido un momento de gozo y de gracia para nuestra comunidad parroquial y una alegría y emoción a nivel personal.

Ha sido una catequesis en las reuniones en las que he estado presente. Me ha impactado además de su cercanía y amabilidad la claridad y convicción a la hora de hablar.

Como dijo el Obispo estamos en una época difícil, muy hostil con lobos a nuestro alrededor y tenemos que ser valientes, somos cristianos y debemos mostrarlo siempre, en nuestras relaciones familiares, con nuestros amigos, en el trabajo, con cualquier desconocido, todos somos hermanos y desde nuestro corazón debemos mostrar siempre la luz de Cristo.

Para todo ello debemos formarnos y tener una preparacion orientada por nuestros sacerdotes, el que todo lo sabe, no sabe nada, se queda caduco y estancado.

Como feligrés de la parroquia os invito a animaros a incorporaros a cualquiera de los distintos grupos o actividades que hay en la parroquia teniendo como directores espirituales a Don Tomas o a Don Emiliano.

Enrique


Read more »

miércoles, 27 de mayo de 2009

Fe y hermandad en el Rocío

Queridos hermanos:

Desde hace 11 años soy el Capellán de Camino de la Hermandad del Rocío de Córdoba. En 1997, el Señor Obispo me nombró para acompañar a los romeros en la peregrinación a la Aldea del Rocio para celebrar Pentecostés a los pies de María Santísima del Rocio.

Cuando fui nombrado yo tenía la misma imagen del Rocío que tiene la mayoria de personas que lo desconocen. Yo creía que aquello era sólo juerga y diversión, cante y baile y ya está. El propio Obispo me dijo que hiciera el Camino ese año y que si veia que no era conveniente para mí pues revocaría mi nombramiento.

Todos sabéis que no soy hombre de tomarme a chufla las cosas del Señor, que procuro en la Parroquia y en los demás ambitos pastorales hacer las cosas seriamente y según manda la Santa Madre Iglesia. Me gusta ser fiel a la liturgia, celebrar bien los sacramentos y procurar prepararlos y vivirlos para que todos vosotros podáis estar más cerca de Dios.

Pues todo eso, también lo vivo en el Camino del Rocío. El Rocío, como todo en esta vida, tiene sus cosas positivas y sus cosas negativas. Su fe y su fiesta pagana. Gente extraordinaria y gente totalmente ajena a todo lo que es la fe y la vida cristiana. Es verdad, pero así es también nuestra sociedad.

Os pongo un ejemplo: Si vemos cualquiera de los videos de promoción de la Ciudad de Córdoba o de la Capitalidad cultural, descubrimos una Córdoba fascinante, expectacular, que invita a venir, visitarla y gozar de sus gentes y de sus encantos.
Pero si hacemos un video con las lacras de nuestra ciudad, sus miserias, sus pobrezas, su marginación, posiblemente ya no sería tan atrayente, ya no vendrían tantos turistas. ¿Son dos Córdobas? No es la misma Córdoba con sus luces y con sus sombras, pero maravillosa.

Así es el Rocío, hay juerga, drogas, alcohol, y mala vida pero eso no es todo el Rocio, esas son las sombras del Rocío. Como las de nuestra ciudad o las de nuestra vida. El Rocío es fe, es muchísima gente celebrando los sacramentos, la eucaristía, la confesión. Es gente que no salta la reja, que no se mete bajo la Virgen. Es gente que reza, que se sacrifica, que peregrina...

En la Romería del Rocio, el sábado de Pentecostés, desde las 7 de la mañana hay sacerdotes en los confesionarios de la Ermita, en total siete confesionarios, yo he estado sentado en uno de ellos desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la tarde, sin parar de confesar gente. En la Ermita hay misas continuamente y nunca están vacías o con falta de respeto. Hay muchos rocieros que viven con una profunda fe su amor al Virgen y su amor a Cristo.

Os puedo decir el horario de nuestros días de camino. Córdoba sale para el Rocío, diéz días antes de Pentecostés, son las jornadas necesarias para ir andando al ritmo de las mulas y los caballos hasta la aldea. Cada jornada de camino comienza a las 6:30 de la mañana, se despiertan los peregrinos, se prepara todo y a las 8 de la mañana se reza a la Virgen y comienza el camino de esa jornada. Entre las diez y las once, se hace la primera parada para compartir y vivir la fraternidad entre los romeros. A las 12, paramos para rezar todos a la Virgen la oración del Angelus. Entre las 2 ó las 3 de la tarde paramos para comer. A las 4 ó las 5 a caminar de nuevo. A las 7 paramos para rezar el Rosario. Continuamos y sobre las diez o las once de la noche se llega a la parada para dormir. Se asea la gente, y a las doce de la noche como final del día se celebra la Santa Misa. Es a esta hora para que yo pueda ir y venir a decirla después de haber tenido mi jornada en el Instituto y en la Parroquia. Cuando ya está la Hermandad muy lejos de Córdoba, ya me quedo allí y les acompaño todo el día. Después de la Santa Misa, se cena y a descansar porque a las 6:30 se pone marcha todo el mundo.

Mirad, si tuviese que ir de juerga, a beber, a cantar etc... os aseguro que no haría este sacrificio levanterte a las 6:30, andar, rezar, oir misa, dormir poco, comer frio, con arena. Días de Sol, de frio, de lluvia... me iría a la aldea directamente y me lo pasaría estupendo. Pero ese no es el espíritu del Rocío, el espíritu del Rocio el andar, peregrinar, compartir, ayudar, ser alegres, cantar, rezar, confesar, celebrar la Eucaristia. Ese es el camino que yo he vivido en estos once años, es mejorable, hay gente que no se mete en el ambiente, pero la mayoria es así.

La Hermandad del Rocío es una hermandad de gloria pero seria, con una labor social y caritativa durante todo el año. No sólo es juerga y diversión, que también, hay fe y hermandad.

No somos perfectos, tenemos muchos fallos pero...¿ Quién no los tiene? ¿No es verdad que todo en nuestra vida tiene luces y sombras? Os invito a que conozcáis esta experiencia, que no la juzguéis alegremente, aunque sí es necesario estar vigilantes para crecer y no para caer en lo negativo.

Tomás Pajuelo. Párroco


PD: Muchas gracias a nuestro amigo Benito, de la Hermandad del Rocío, por las estupendas fotos

Read more »

miércoles, 18 de marzo de 2009

Día de San José. Día del Seminario.

Hoy, festividad de San José, se celebra también el Día del Seminario. Con tal motivo hemos pensado que sería oportuno hablar sobre las vocaciones sacerdotales y dar a conocer un poco más el Seminario Conciliar San Pelagio. Para ello qué mejor que alguien que haya sentido la llamada de la vocación sacerdotal y que esté viviendo y estudiando en nuestro seminario, nos cuente su experiencia. Gracias a Dios, en dos feligreses de nuestra parroquia se dan esos condicionantes. Nos hemos puesto al habla con uno de ellos, el más "veterano", Antonio Escribano, quien el pasado 20 de febrero celebró el rito de la Admisión al Orden Sacerdotal, para hacerle una entrevista en la que nos cuente sus vivencias como seminarista. Antonio ha accedido gustosamente a colaborar con nuestra web y aquí tenéis dicha entrevista.

En tu caso particular ¿como se inició tu vocación?

Está claro que la vocación se tiene desde siempre, pero uno no la escucha hasta un momento determinado. En mi caso, se puede decir que la primera vez que me llamó la atención el hecho de ser sacerdote fue a los 18 años –estando en primer curso de carrera–, cuando en una Pascua Juvenil el cura que allí estaba dijo el Jueves Santo: la felicidad que yo siento ahora mismo sólo la podréis sentir si sois sacerdotes. Pero ese sentimiento lo fui acallando, aunque hubo momentos en los que me lo volví a plantear como en mi cursillo de cristiandad. Aun así, no me decidí a entrar en el Seminario hasta que estuve en quinto de carrera cuando me llamó especialmente la atención la vida del sacerdote encargado de la pastoral universitaria, aunque se puede decir que todo ese año contribuyó a que yo entrase en el Seminario.

Si pudiese resumirse en una palabra las que Dios te dirigió a ti para llamarte al sacerdocio ¿cuál elegirías?

Sígueme (Mt 9,9). Esto es lo único que el Señor dijo a Mateo y esta es la sencillez con la que a mí también me llamó.

¿Cómo fue la reacción en tu familia y amigos ante tu decisión de querer entrar en el seminario?

En mi familia, al principio, hubo de todo. A algunos les costó un poco más al principio aunque, gracias a Dios, desde el principio lo respetaron. Y ahora puedo decir que no sólo lo respetan, sino que se alegran y se enorgullecen de que yo vaya a ser sacerdote.
Mis amigos, al decírselo no se sorprendieron mucho, la verdad. Cuando uno es llamado por el Señor y ha luchado con él, le pasa como a Jacob (Gn 32,23) que cojea y se le nota.


¿Cómo se desarrolla un día cualquiera de la vida de un seminarista?

Pues nos levantamos a la hora que cada uno quiere... sabiendo que hay que estar en la capilla a las 7, jeje. De 7 a 8 tenemos oración. A las 8 es el desayuno y a las 8.30 empezamos las clases hasta las 13.30, con un descanso a media mañana. A las 14.00 tenemos la comida y desde las 14.30 a las 15.00 es tiempo de comunidad en el que compartimos todos juntos en nuestra sala común. De 15.00 a 16.00 es el tiempo de descanso antes del estudio que va desde las 16.00 a las 19.30, con un descanso para la merienda. A partir de las 19.30 empieza un tiempo de oración hasta las 20.10 en que tenemos la Santa Misa y a las 21.00, la cena. Después compartimos un tiempo en la sala de comunidad hasta que a las 22.00 rezamos las completas en nuestra capilla y tras despedirnos del Señor, nos vamos a nuestro cuarto para descansar.
Los viernes solemos tener la Santa Misa por la mañana porque por la tarde tenemos una plática y la exposición del Santísimo, además esa noche vemos una película en la sala de comunidad. Los sábados nos vamos a nuestras pastorales distribuidas por toda la diócesis, pero esto ya lo sabéis porque a la parroquia vienen todos los fines de semana un par de seminaristas.


Y ¿qué actividades extraordinarias se desarrollan a lo largo del año?

Comenzamos el año con los Ejercicios Espirituales en la última semana de septiembre.
En el mes de octubre participamos con los jóvenes en la peregrinación anual a Guadalupe.
En el mes de diciembre tenemos las órdenes de diáconos, uno de los momentos más emocionantes del año. Además, el día de las vacaciones tenemos la comida de las familias, en la que nuestras familias se reúnen en el Seminario y tenemos un día de celebración todos juntos empezando con la celebración de la Eucaristía.
En el mes de marzo tenemos la Campaña del Día del Seminario en la que todos los seminaristas nos distribuimos por todas las parroquias de la Diócesis para hablar de la vocación del Seminario, que muchas veces es un gran desconocido.
En el mes de junio participamos en la procesión del Corpus Christi y tenemos el gran momento del año: las ordenaciones de presbíteros, aunque este año serán en mayo por las circunstancias particulares de D. Juan José.
A lo largo del año tenemos el rito de Admisión a Órdenes Sagradas, que este año he recibido, y la institución de los ministerios de Lector y Acólito.


Cuéntanos como es el “plan de estudios” en el seminario y en tu caso en qué nivel te encuentras.

Los seis años de estudios del Seminario Mayor se distribuyen en dos cursos de filosofía y cuatro de teología. Yo me encuentro este año en el tercer curso, estoy comenzando los estudios de teología y la verdad es que me está gustando mucho.

Desde afuera se puede tener la idea de que la vida en el seminario es una vida muy austera y seria, un tanto triste, llena de estudio y oración. ¿Responde esto a la realidad?

Cualquiera que conozca a un seminarista sabe que eso de una vida triste no es cierto en absoluto. Con respecto a la austeridad, procuramos llevar una vida acorde con el compromiso con el Señor y la si la seriedad es sinónimo de aburrimiento o tristeza eso no responde en absoluto a la realidad.
El estudio y la oración son nuestra labor principal en los años de Seminario –también lo será en nuestra vida como sacerdotes– y por supuesto esto no nos hace estar tristes en absoluto, porque el estudio lo hacemos por el Señor y pensando en los fieles que un día se nos encomendarán. La oración es donde nos “cargamos las pilas”, porque sin Él no podemos hacer nada.


Y en las relaciones personales ¿Responde la vida en el seminario al modelo ideal de comunidad cristiana o hay de todo como en todas partes?

La convivencia en el Seminario es bastante buena, a esto ayuda el que todos compartimos un mismo ideal. Pero, como es normal, hay diferencias entre unos y otros, porque cada uno es diferente, aunque es precisamente ahí donde está una gran riqueza del Seminario: que siendo todos diferentes unos de otros, vivimos un clima de fraternidad en el que todos nos apoyamos y ayudamos.

Una pregunta meramente material. Cualquier tipo de estudio tiene un coste ¿resulta muy costoso estudiar en el seminario? ¿cualquier chico de cualquier condición puede ingresar en él?

Es obvio que los estudios tienen un coste, más cuando los alumnos viven internos, precisamente por eso pedimos generosidad en la Campaña del Día del Seminario para que ninguna vocación se pierda por falta de medios económicos; porque lo que está claro es que las condiciones económicas no son un obstáculo, pues si hay algún problema, el Señor proveerá seguro, pero esa providencia pasa por la Campaña del Día del Seminario.

Por tu experiencia y la de tus compañeros ¿Se hace muy duro dejar de vivir con tu familia a edades tan jóvenes?

En mi caso, no entré tan joven al Seminario como otros compañeros míos, pues yo entré a los 23 años, pero algunos de mis compañeros entraron a los 12 años al Seminario Menor.
Puede que resulte más difícil pensarlo que cuando uno ya ha entrado, pues los seminaristas menos suelen ver a sus familias con cierta frecuencia y nosotros, aunque vamos menos a casa, tenemos una nueva familia en el Seminario de la que nos sentimos parte integrante.


¿Cuál es la mayor privación "del mundo" que tienes que hacer por entregar tu vida a Dios?

Con Dios no hay privaciones, con Dios todo es ganancia, porque cualquier cosa que ofrezcamos a Dios tiene un valor infinito que puede repercutir tanto en nosotros como en todo el mundo.

¿Cuál es la forma que crees más propicia para que los padres acerquemos a nuestros hijos al discernimiento sobre la llamada al orden sacerdotal?

Lo primero es a través de la participación en los sacramentos: un joven que participa habitualmente de la Eucaristía verá la importancia del sacerdote para la celebración. Además de la formación en catequesis y grupos parroquiales. Pero sobretodo, algo fundamental es que la vocación sacerdotal se vea en la familia como algo normal, que al niño no se le meta la idea de que los curas son “gente rara”. Y si se ve que un niño puede estar inclinado a la vida sacerdotal o religiosa, hablarlo con el párroco, pues él conoce los medios que el Seminario pone para el discernimiento vocacional.

A los jóvenes que puedan sentir la llamada del Señor ¿qué le dirías y qué pasos le aconsejarías seguir?

Lo primero es que no tengan miedo en absoluto a decirle “sí” al Señor, porque van a ser muy felices; cualquiera que me conozca sabe que soy y estoy muy feliz. En cuanto a los pasos... no hay recetas generales, pero lo primero es que recen mucho y que hablen con el párroco o alguien de confianza, como un catequista, para que puedan hacer un proceso de discernimiento.

Para terminar ¿Qué le pedirías a tus hermanos en la fe?

A todos mis hermanos de mi querida parroquia les pido que recen por las vocaciones: por los sacerdotes, en especial por los de la parroquia; por las vocaciones que se están formando en el Seminario y para que el Señor abra los oídos de los jóvenes que puedan ser llamados a seguirle como sacerdotes. También, si se me permite, pido oraciones por mí mismo, para que sea perseverante y fiel a la vocación a la que el Señor me ha llamado y sea un cura santo el día de mañana.

Desde aquí le agradecemos enormemente a Antonio este entrañable testimonio y queremos desearle lo mejor, brindádole nuestro apoyo y colaboración en todo aquello que necesite y como no, teniéndolo presente en nuestras oraciones para que el Señor le conceda llegar a ser un santo Sacerdote.

Read more »

martes, 21 de octubre de 2008

Conociendo un poco más a D. Emiliano

D. EmilianoDesde el pasado día 21 de Junio, los feligreses de la parroquia del Beato Álvaro de Córdoba tenemos un nuevo motivo por el que dar gracias a Dios. Ese día fue ordenado sacerdote y destinado a nuestra parroquia, como vicario parroquial, D. Emiliano Nguema, quién, desde su toma de posesión, está dando entre nosotros los primeros pasos en su sacerdocio.

Pocas son las referencias que podemos tener de nuestro nuevo vicario al ser este su primer destino. Por ello, y porque pensamos que es más fácil querer a alguien a quien se conoce, hemos creído conveniente hacerle una entrevista con el fin de que todos podamos saber un poco más sobre él. D. Emiliano gustosamente ha accedido a nuestra propuesta y aquí os dejamos un resumen de nuestra charla con él.

En primer lugar nos pareció oportuno preguntarle por su infancia.

Haciendo gala de una buena memoria nos relató muchos detalles de su niñez. Como hechos más relevantes señalamos que nació en 1970 en Mbe-Eseng, una aldea de Guinea Ecuatorial de unos 200 ó 300 habitantes, en el seno de una familia cristiana. Su madre tuvo 11 partos (cosa habitual en aquella cultura y en aquellas fechas) de los que viven 6 hermanos, siendo él el menor de todos ellos.

Vislumbramos un halo de tristeza en su rostro cuando nos dijo que no conoció a su padre ya que éste murió cuando él tenía tan sólo 3 meses. Así, fue su hermano mayor, Feliciano (del que percibimos que habla con orgullo y admiración), el encargado de su educación junto a su madre. De esta educación, Emiliano destaca, en especial, su formación cristiana, ya que nos cuenta que este hermano lo llevaba diariamente a la iglesia a rezar y a misa cada vez que ésta se celebraba en su aldea. Desgraciadamente, Feliciano murió a temprana edad cuando Emiliano tenía 8 años, justo uno antes de recibir su Primera Comunión.
D. Emiliano contestando a nuestras preguntas
De su etapa en la catequesis Emiliano nos cuenta con satisfacción cómo sus familiares y vecinos le comentaban que destacaba cristianamente de entre sus compañeros y que todos le decían que iba a ser sacerdote, aunque a él, eso, ni se le pasaba por la imaginación. Así nos cuenta la siguiente anécdota:

“Cuando hice la Primera Comunión, en la festividad de nuestro patrón, San Isidro Labrador, vino a mi aldea el sacerdote del pueblo más grande de la zona (de unos 800 habitantes), donde se encontraba nuestra parroquia. Fue preguntando a los niños qué querían ser de mayores y cuando me preguntó a mí le contesté que maestro, quedándose todo el mundo allí extrañado porque todos daban por supuesto que yo quería ser cura.”

Nos confiesa que a pesar de esto, su madre siempre manifestó el deseo de que uno de sus hijos fuese cura y aunque rezaba por ello, nunca le insistió, aceptando así, la voluntad de Dios.

Tras manifestarnos su “falta de vocación” infantil, la siguiente pregunta estaba clara: ¿cómo le surgió la vocación al sacerdocio?.

Emiliano nos cuenta que con 15 años se traslada a la ciudad de Evinayong para hacer el bachillerato. Allí, a pesar de encontrarse fuera de su ambiente tradicional, sigue asistiendo regularmente a misa.

Fue una monja concepcionista que le daba religión la que vio sus aptitudes y le invitó a integrarse en un grupo del Movimiento Eucarístico Juvenil “Amigos de Jesús”. Entre risas nos cuenta que su primera respuesta fue: “Pero si yo no quiero ser cura“, e incluso nos confiesa que en aquella época tenía una novia que le tiraba más que las actividades que se realizaban en el grupo.

No obstante, en Semana Santa asistió a una pascua vocacional juvenil en un colegio religioso de los claretianos. Emiliano nos cuenta cual fue su experiencia en esa Pascua: “Ahí cambio toda la orientación de mi vida. Ahí tuvo lugar mi conversión. A partir de ahí comencé a pensar en ser sacerdote. Cuando volví de allí ya era otra persona”. Tras meditarlo un tiempo decidió ingresar en el seminario cuando terminara la reválida. Superada ésta ingresó en el seminario de mano de los claretianos con quienes estuvo durante cuatro años. Tras ese periodo se le plantearon dudas sobre si el carisma de esta orden era realmente su vocación y regresó a su pueblo para reflexionar por un tiempo. Allí estuvo ayudando a su párroco, el padre Adolfo, en las tareas de las distintas catequesis los dos años siguientes.

¿Y cómo fue que Emiliano se vino a Córdoba?

Nos cuenta que el padre Adolfo vino a Santaella a visitar a unos Monjes de la Resurrección conocidos suyos. Allí encontró al padre Fernando (su actual superior) quien le contó su proyecto de formar un oratorio de San Felipe Neri en Córdoba. A su vuelta a Guinea el padre Adolfo le propuso a Emiliano su incorporación a dicho oratorio.

Emiliano nos confiesa que en un principio se mostró algo receloso ya que en aquel momento no conocía nada sobre los oratorios de San Felipe Neri por lo que el padre Adolfo le aportó abundante documentación al respecto. Poco a poco, nuestro nuevo Vicario Parroquial se fue sintiendo atraído por el carisma oratoriano, (vivir en comunidad junto a otros sacerdotes unidos por el vínculo de la caridad) y al fin decidió venirse para Santaella, adonde llegó en noviembre de 2004. Allí conoce al padre Fernando y desde entonces vive en comunidad con él. Fue en el año siguiente, el 2005, cuando comenzó su etapa de formación en el seminario diocesano de San Pelagio donde lo acogieron de tal manera que se sintió como en casa.

Tras esta nueva etapa de formación, al fin, el 21 de junio de este año 2008 llegó el ansiado día de su ordenación ¿Cómo vivió Emiliano ese día?

Al preguntarle al respecto nos contesta de manera rotunda: “Fue un día muy especial para mí. La ordenación fue el día más importante de mi vida”. D. Emiliano en el transcurso de la entrevistaA continuación se retrotrae a los días anteriores. En ellos asistió a unos ejercicios espirituales, dirigidos por D. Gaspar, el padre espiritual del seminario, al que califica como “Santo”, y nos relata cómo volvió de estos ejercicios con una paz y una alegría interior difícil de explicar. Aunque la noche anterior a la ordenación los nervios no le dejaron dormir, la ceremonia la vivió como “Una experiencia profunda y con una paz serena”. “Una experiencia irrepetible” en la que estuvo acompañado por su madre de la que, con cara de satisfacción y entre risas, nos cuenta que a ratos bailaba y a ratos lloraba por la felicidad que la embargaba.

Le preguntamos a continuación por sus primeras experiencias como sacerdote y, con simpatía, nos responde: “Por la noche no me lo creía. Y los días siguientes me quedaba extrañado cuando la gente me llamaba padre”. Sin embargo, su semblante cambia y se llena de emoción cuando nos cuenta cómo fue su primera consagración: “No me sentía a mí mismo. La consagración es un momento especial en el que uno se siente muy unido a Cristo. Es una sensación única e indescriptible”.

Llegado a este punto es el momento de preguntarle por el que ha sido su primer destino: nuestra parroquia del Beato Álvaro de Córdoba.

Nos dice que se enteró de su destino la misma mañana de la ordenación ya que, aunque el señor obispo y otras personas le habían ido dando pistas en los días anteriores, él no había sido capaz de descifrarlas. Se sincera al contarnos que, “aunque había oído hablar de ella, no sabía donde se encontraba la parroquia”. Ante su desconocimiento comenzó a preguntar y, con gesto de satisfacción, nos comenta que “Todo el mundo me hablaba muy bien de la parroquia y ahora estoy comprobando que es verdad todo lo que me contaban de ella”. Nos declara sentirse muy a gusto y contento por la buena acogida que ha tenido, tanto por los fieles, como por D. Tomas, del que se encuentra muy agradecido por toda la confianza que le ha mostrado.

Para terminar nuestra charla le preguntamos por el futuro, a lo que nos contesta que lo ve en Córdoba y que estará ligado al futuro del oratorio. Si la fundación se consuma (necesita de cuatro miembros para poder llevarse a cabo y hasta el momento sólo son dos) estará en aquella parroquia donde el señor obispo incardine la orden, aunque siempre dependiendo de las necesidades de la diócesis. Si, por el contrario, no cristaliza la fundación del oratorio, continuará como ahora, como cualquier sacerdote diocesano a disposición de lo que disponga D. Juan José Asenjo. Sea como fuere, nos declara,: “Sé que voy a ser feliz en mi sacerdocio y le pido al Señor salud para poder servir a Dios allá dónde me necesite”.

Hasta aquí llegó nuestra charla con D. Emiliano, un sacerdote sencillo, de trato agradable que, sin temor a equivocarnos, podemos decir que esconde tras su apariencia algo tímida, una gran bondad y una profunda espiritualidad.

Recemos para que, entre nosotros, llegue a ser un santo sacerdote de Dios.

¡Que el Señor lo Bendiga!

Read more »