miércoles, 27 de agosto de 2008

Vocaciones: No es cuestión de reclutamiento sino de "exposición"

Las vocaciones religiosas, de todo tipo, son un tesoro preciado e imprescindible en nuestra Iglesia. Son libres y valientes aceptaciones de la llamada de Dios, entregas de generosas de sus vidas y personas para un Amor más grande, que todos quienes formamos parte del Cuerpo Místico de Cristo tenemos la alegría y el deber moral de promover, apoyar, orar porque el Espíritu Santo las suscite, incremente y fortalezca y de considerarlas responsablemente como una opción vital para nosotros mismos y para nuestro prójimo más cercano. Muchas de esas vocaciones serán un día los pastores de nuestra Iglesia, los trabajadores de la mies.

Existen numerosas fuentes de información sobre las vocaciones, su impulso, estadísticas, apoyo de personas e instituciones, pero hoy nos fijamos en una entrevista que la agencia de noticias Zenit realiza a la hermana Catherine Marie Hopkins, religiosa dominica, actualmente directora ejecutiva del Campus Dominico en Nashville, donde las Religiosas Dominicas de Santa Cecilia dirigen la escuela Overbrook School, la Academia Santa Cecilia y el Colegio universitario Aquinas, quien trabajó durante quince años como directora vocacional de su orden. En dicha entrevista, que recomendamos leer en su totalidad, la hermana Hopkins realiza algunas afirmaciones que merece la pena reproducir en esta entrada

Empecé con inquietud interior y el pensamiento de que Dios podía pedirme algo, pero muy rápidamente me di cuenta de que si me estaba llamando, todo lo que necesitaba para responder debería ser proporcionado por Él también. Esto me dio una enorme libertad y mi inquietud fue reemplazada por una atracción muy fuerte.
El discernimiento se produce lejos de presiones y en medio del silencio desafiante de la oración.
Mi trabajo (como Directora vocacional) no era vender sino proponer la belleza de nuestra vida y exponer a las jóvenes a ella a través de una visita o de una experiencia de retiro.
Tanto hombres como mujeres necesitan saber que el deseo de contraer matrimonio no es sólo bueno sino que es incluso necesario si uno esta considerando la vida religiosa. La ausencia de este deseo natural puede señalar un problema de egoísmo o una dificultad para dar o recibir amor.
No existe un "tipo" de persona a la que Dios llama, sino que cada uno de nosotros, con nuestro carácter único, puede contribuir de manera única.
Creo que la clave para crecer en vocaciones está en el testimonio de vivencia gozosa de un ideal que es leal, eucarístico, fiel a la Iglesia y a sus enseñanzas. Se vive en una vida de comunidad vibrante y arraigada en la oración.
Los jóvenes están hambrientos de aprender la fe y reconocer el carácter irracional del relativismo. Tienen un deseo natural de "conocer" a Dios y tendrán más probabilidad de dedicarse a una vida dedicada a El si son educados en la fe.

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lunes, 25 de agosto de 2008

Desde la Revelación, por la Fe a la Salvación

Se ha dado una implicación de Dios en la historia humana, en una relación con los hombres en la cual Dios se “comunica” y “se da” al hombre: y en la tradición cristiana, se da a esta comunicación el nombre de “revelación”. Esa “revelación” es de tal naturaleza que reclama la adhesión entera del hombre (de todo el hombre, con su razón y su libertad) a la relación que dios le propone, y esa adhesión del hombre se llama "fe". Cuando el hombre acoge el don de Dios y se adhiere a él con todo su ser, ese don, que es Dios mismo, le “salva”, es decir, le permite acceder a la “verdad” sobre Dios, sobre sí mismo y sobre el mundo, sobre la realidad entera, y, sobre todo, le permite “vivir” en esa verdad, realizar su ser y su destino. Este “realizar su ser y su destino” es lo que en la tradición cristiana se llama “redención” o “salvación”.

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domingo, 24 de agosto de 2008

«Te daré las llaves del Reino de los Cielos»

Domingo XXI del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 24 de Agosto.

Lecturas: Isaías 22, 19-23 // Romanos 11, 33-35 // Mateo 16, 13-20

«Entrega de las llaves a San Pedro», Perugino (1481-82). Capilla Sixtina. VaticanoLa Palabra de Dios en este domingo es una palabra de confianza y de saber centrar nuestra existencia y nuestra fe. Hemos escuchado en la primera lectura cómo Dios por medio de Isaías deja bien claro quién es el que Él pone como su sacerdote en el Templo de Jerusalén, Él es quien define claramente quién será su mediador ante el pueblo. Como vemos, Dios ha querido siempre en la historia de la salvación elegir hombres y mujeres de su pueblo para ser sus mediadores. Podríamos decir, los que Él pone al frente del pueblo para hablar, celebrar y actuar en su Nombre.
Esta tradición del Antiguo Testamento, esta forma de actuar de Dios, no la cambia Jesús, al contrario, la plenifica. Jesús, como escuchamos en el evangelio de hoy, pregunta a sus apóstoles ¿quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Quiere conocer la imagen que tienen de él los que le escuchan, los que han recibido su palabra, los que le han visto curar... Los apóstoles contestan y Jesús va más allá, les pregunta a ellos: y vosotros ¿quién decís que soy yo? Es una pregunta más profunda, más a lo hondo del corazón de aquellos que son sus amigos, que conviven con él.

El Señor Jesús hoy podría preguntarnos quién dice la gente que es él, podemos quedarnos en todas esas absurdas y demagógicas teorías que escuchamos en nuestros días... Pero hoy Jesús quiere preguntarte a ti, a quien hoy eres su discípulo, a quien hoy eres públicamente, amigo de Cristo ¿Quién soy yo para ti? Quién es Cristo para mi, en mi vida, en mis relaciones, en mi trabajo, en mi forma de pensar y actuar... San Pedro contestó "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Nosotros ¿Que contestamos? Seamos sincero, es el Señor quién nos pregunta...

Ante aquella respuesta de fe, Cristo constituye a Pedro como principe de los apóstoles, quiere que sus mediadores en la tierra sean El Papa, sucesor de Pedro y los Obispos, sucesores de los apóstoles junto a sus colaboradores, los sacerdotes. Y les dió poder para atar en la tierra, para discernir en la tierra. Más aún, les dio poder para atar en el cielo. Fijaos la grandeza del ministerio sacerdotal: sus decisiones sacramentales repercuten en el cielo. Dios mismo obedece a sus palabras y lo que el sacerdote une, perdona, santifica, bendice en la tierra queda unido, perdonado, santificado y bendito en el cielo.

Queridos hermanos, como sacerdote este evangelio, supone para nuestra vida un gran responsabilidad. Es tremendo el misterio de amor de Dios y su repercusión en nuestras vidas y en la vida de la comunidad. Pero como cristianos tenemos que amar más el ministerio ordenado, reconocer la grandeza que le ha otorgado Dios. No poder, sino responsabilidad.

Yo reconozco que tiemblo de responsabilidad cada vez que celebro la Eucaristía, que perdono los pecados, que ejerzo mi ministerio. Me gustaría que todos los cristianos de nuestra parroquia supieran valoran la cercania de Cristo que se ha querido quedar para siempre en los sacramentos.
Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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viernes, 22 de agosto de 2008

Testimonio de amor a la Iglesia de Pablo VI

Ruego al Señor que me dé la gracia de hacer de mi muerte próxima don de amor para la Iglesia. Puedo decir que siempre la he amado; fue su amor quien me sacó de mi mezquino y selvático egoísmo y me encaminó a su servicio; y para ella, no para otra cosa, me parece haber vivido. Pero quisiera que la Iglesia lo supiese y que yo tuviese la fuerza de decírselo, como una confidencia del corazón que sólo en el último momento de la vida se tiene el coraje de hacer. Quisiera finalmente abarcarla toda en su historia, en su designio divino, en su destino final, en su compleja, total y unitaria composición, en su consistencia humana e imperfecta, en sus desdichas y sufrimientos, en las debilidades y en las miserias de tantos hijos suyos, en sus aspectos menos simpáticos y en su esfuerzo perenne de fidelidad, de amor, de perfección y de caridad. Cuerpo místico de Cristo. Querría abrazarla, saludarla, amarla, en cada uno de los seres que la componen, en cada obispo y sacerdote que la asiste y la guía, en cada alma que la vive y la ilustra; bendecirla. También porque no la dejo, no salgo de ella, sino que me uno y me confundo más y mejor con ella: la muerte es un progreso en la comunión de los Santos.

S.S. Pablo VI, Papa de la Iglesia Católica entre 1963 y 1978,
hermosísimas y emocionantes palabras de amor a la Iglesia en su Testamento

Merece mucho la pena detenerse a leer estos dos breves textos:
  • El citado Testamento de Pablo VI
  • Un resumen biográfico de este Papa que entre muchos otros bienes entregados a la Iglesia, la guió en el tránsito que la civilización hizo a la modernidad en la segunda mitadd el siglo XX.

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miércoles, 20 de agosto de 2008

Recordando la Fiesta de Navidad 2007

En este tiempo veraniego de vacaciones, en el que la actividad parroquial es mucho menor que la habitual, no está de más echar la vista atrás y recordar algunas de las actividades realizadas a lo largo del año.

Os mostramos a continuación un montaje fotográfico realizado por nuestro colaborador y amigo Jesús Mª del Caño sobre la fiesta de Navidad que se celebró en la parroquia el pasado 22 de diciembre. Un celebración cargada de fraternidad y alegría que esperamos se vuelva a repetir las próximas navidades.


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lunes, 18 de agosto de 2008

Oraciones y comunión fraterna con Moyabamba, Perú (y II)

Antonio Escribano, seminarista de nuestra parroquia y ahora mismo misionero de nuestra diócesis en Perú, prelatura de Moyabamba, vuelve a acercarnos su experiencia en esas tierras y a ponernos en comunion con aquellas personas a través de la oración tal como ya lo hacíamos en su primera comunicación.

Antonio comparte con nosotros lo siguiente:
Ya vamos por la tercera semana de viaje en Perú y el Señor está enviando su bendición abundantemente. A pesar de la "frialdad" de la gente la semana pasada, el Señor ha trabajado en sus corazones y cada vez se van abriendo más; gracias por vuestras oraciones. En esta semana he cumplido 25 años en un poblado llamado Vencedor en medio de la selva peruana, después de subir 2 horas en mulo: ha sido un regalo del Señor. También hemos ido a un poblado llamado La Perla que está bastante lejos, pero gracias a la generosidad de gente que tiene muy poco pudimos ir en mulos en un viaje de unas 3 horas -nosotros en mulos, ellos andando-.
Me vais a permitir que os cuente un par de historias, porque creo que son bastante ilustrativas.
Cuando fui a Vencedor, conocimos a su animador [un catequista que procura mantener el fuego de Cristo encendido durante el año, ya que el sacerdote sólo puede subir una vez al año a su poblado], Magno se llama y tiene 5 hijos, 2 de ellos son mellizos. Él tiene una chacra [una especie de finquita pequeña] en la que cultiva café y eso le reporta el equivalente a 750 € al año. Sus hijos han tenido que dejar de estudiar [la mayor tiene 14 y el siguiente 12] porque no pueden permitirse el colegio. Está intentando comprar una chacra nueva pero no puede con sus ingresos. Pero a pesar de todo eso, es un hombre al que nada le borra la sonrisa de la cara.
Cuando fui a La Perla, nos acompañó Elí un chico de 26 años que tiene una hijita con una grave enfermedad: no tiene esófago y tiene que ser alimentada directamente por un tubito que le va al estómago. En 15 días será operada en Lima, eso parece muy fácil, pero os recuerdo que tiene que recorrer las mismas 3 horas de subida, hacia abajo. Luego viajar hasta Lima durante 24 horas de autobús y permanecer allí durante unos 3 meses en los que como no trabajará, no podrá tener ningún ingreso. También es un hombre sonriente y que con mucha fe quiso bautizar ayer a su hijita para que el Señor la ayude en el trance de una operación que puede durar unas 7 horas.
Os cuento esto para que recéis mucho por estas situaciones de injusticia fruto, sin duda, del pecado de los hombres, pero también para que demos muchas gracias a Dios por lo que tenemos y veamos cómo gente con muchas más dificultades de las que a nosotros se nos pueden presentar afrontan la vida con una sonrisa y sin olvidar que es Dios quien les conforta verdaderamente.
Un saludo a todos y no dejéis de rezar por esta misión.

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Antonio Escribano
PD: Sé que nosotros tenemos que pagar aún la Parroquia, pero aquí hay poblados que están pidiendo una iglesia a gritos y no son nada más que 18.000 €, si alguien se anima, que sepa que el Señor se lo agradecerá con abundante bendición.
Muchas felicidades por tu cumpleaños y por vuestra labor, Antonio. Seguimos teniéndoos presentes a todos. Gracias por hacernos visibles a personas como Magno y Elí, a quienes personalizaremos en nuestras oraciones también. Y cómo no, especialmente te transmitimos el calor de nuestra comunidad parroquial que es la tuya.

Trataremos con nuestro párroco de hacer ver la necesidad de ese dinero para una parroquia allí, de modo que te informaremos. En este asunto concreto, si alguna persona o grupo de ellas cree que puede ayudar al sostenimiento de la Iglesia en Moyabamba, puede contactar directamente con D. Tomás en su dirección personal de correo: ParrocoBeatoAlvaro@gmail.com

Como siempre, recibe un fuerte abrazo de parte de todos.

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domingo, 17 de agosto de 2008

«Mujer, qué grande es tu fe»

Domingo XX del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 17 de Agosto.

Lecturas: Isaías 56,1.6-7 // Romanos 11, 13-15.29-32 // Mt. 15, 21-28

Si el día 15, celebrabamos la fe, la entrega y la vida de la Virgen María, hoy celebramos la fe de una mujer sencilla, anónima, de la que no sabemos nada y sabemos todo, se entregó totalmente en manos de Cristo.

Este evangelio nos muestra, en mi humilde opinión, las palabras más duras de Jesús contra alguién. Cuando aquella mujer se acerca a Jesús a suplicárle, sabiendo que ella no era judía, ni tenía la fe del Antiguo Testamento, ni conocía a los profetas ni la Ley, pero había oido hablar de Jesús y le pide que cure a su hija. Jesús le contesta "No esta bien echar a los perros la comida de los hijos". Aquella mujer, aquella madre, no se enfada, no se enoja contra Jesús. Entiende que ella no es judía, pero humildemente le pide: "los perros comen las migajas que caen de la mesa". Se conformaba con que Jesús le atendiera un momento, que le diera sólo eso: la salud de su hija. ¡Qué madre! Como se humilla para alcanzar lo mejor para su hija.

Nosotros, ¿pedimos con la misma fe y humildad? Creo que no, que más que pedir, le exigimos a Dios que nos dé lo que queremos y ¡ya!, inmediatamente. Nos creemos con todos los derechos ante Dios y la verdad es que no cumplimos apenas unos pocos de nuestros deberes como cristianos, exigimos a Dios y no le damos apenas nada, no tenemos tiempo de rezar, nos cuesta ir cada domingo a misa, no amamos al prójimo como a nosotros mismos, etc.

No somos tan bueno como nos creemos aunque sinceramente, tampoco tan malos como pudiése parecer pero la verdad es que viendo ejemplos como el de esta mujer debemos espabilar y ponernos las pilas para crecer en nuestra vida cristiana.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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