domingo, 5 de octubre de 2008

Reuniones de Padres de Alumnos de Catequesis.

En esta semana se llevarán a cabo las primeras reuniones del curso con los padres de los niños que asisten este año a Catequesis.

El miércoles, día 8 de octubre, a las 20'30 h. tendrá lugar una reunión con los padres de niños de 2ª de primaria (1º de Catequesis) para explicarles la programación del curso y las distintas actuaciones a llevar a cabo así como para resolver todas las dudas que tengan sobre el tema.

Asímismo, el jueves, día 9 de octubre, también a las 20'30 h. habrá una reunión con los padres de niños de 3ª de primaria (2º de Catequesis) en la que se expondrá la programación del curso y se darán las pautas a seguir para la preparación de las celebraciones de la Primera Comunión de sus hijos.

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Parábola de los labradores malvados

Domingo XXVII del tiempo ordinario, 5 de octubre.

Lecturas: Isaías 5, 1-7 // Filipenses 4, 6-9 // Mateo 21, 33-43

Jesús predicando a sus discipulosEscuchamos hoy la parabóla de los malvados viñadores que alquilaron la viña de un señor. Es un relato que nos estremece por su crueldad, por la ambición y egoismo de aquellos arrendatarios y por su falta de escrúpulos.

Pero es una parábola que Jesús usa para referirse a Él mismo. Pensemos en lo siguiente: La viña es el mundo. El Señor Dios Creador. Los viñadores la Humanidad que ha sido puesta para hacer fructificar al mundo. Los criados todos los profetas y enviados de Dios en el Antiguo Testamento. El heredero Jesucristo.

Haciendo este reparto de personajes, la parábola nos implica. Dios ha creado el mundo, lo ha puesto en nuestras manos para que produzca frutos de amor, de bien, de humanidad, de fraternidad... Pero la historia de la humanidad no concuerda con este mandato de Dios. Más bien hemos producido frutos de guerras, odio, división, pobreza, rencor,etc...

Dios apenado por esto, fue enviando a lo largo de muchos años profetas y patriarcas que nos recordaban nuestra obligación de dar frutos buenos. La humanidad los mató, los azotó, los apedreó... Llegado el momento culminante Dios decidió, por amor, mandar a su propio Hijo, pensando que en Él creería la humanidad, que le haría caso, que respetaria su condición de Hijo de Dios. Pero el resultado fue todo lo contrario, lo mataron, lo crucificaron.

Ahora nosotros seguimos teniendo alquilada la viña, sabemos que tenemos que hacer, pero seguimos sin hacer caso al Señor de la viña.

Cuando llegue el final de nuestros días ¿Qué tendrá que hacer el Señor de la viña con estos viñadores?

Hermanos pensemos por un momento la gran responsabilidad que tenemos en nuestras manos. Que nos estamos jugando nuestro futuro, la posibilidad de vivir la Salvación. Que cada día que pasa y que seguimos desobedeciendo al Señor ese ya es irrecuperable, ese ya ha pasado y al final se nos acabara el tiempo del alquiler y tendremos que dar cuentas de nuestro arrendamiento.

Dios nos pide frutos de buenas obras, nos da el alimento necesario para darlos, nos ayuda para que lo podamos conseguir pero hace falta que nosotros queramos, que tomemos en serio nuestra responsabilidad como cristianos. Quizás serán otros los que se merezcan vivir la gloria. Tendremos que trabajar duro para que este mundo sea la Viña que Dios plantó y quiso que fuera el hogar entrañable para todos los hombres. La vida de un cristiano no puede pasar mano sobre mano, tenemos que trabajar fuerte para transformar este mundo para hacerlo habitable y querido para todos. No podemos seguir indiferentes ante el sufrimiento humano, no podemos seguir haciendo oidos sordos a nuestras obligaciones de fe, no podemos celebrar al Señor sin celebrar al hermano. Que pena si al final de nuestros días el Señor piense de nosotros que somos como los labradores malvados de la parábola, que Él nos dio todo para que fuesemos felices y que por nuestro egoísmo y nuestra ambición vivamos totalmente alejado de su voluntad.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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sábado, 4 de octubre de 2008

La Educación para la Ciudadanía y los padres cristianos

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:
Juan José Asenjo. Obispo de Córdoba
En el mes de junio del año pasado dediqué una de mis cartas semanales a la nueva área de Educación para la Ciudadanía, la nueva asignatura que desde el curso pasado estudian obligatoriamente todos los alumnos de Primaria, Secundaria y Bachillerato en Andalucía y en otras Comunidades Autónomas, y que en el presente curso se generaliza en toda España.
A lo largo de este año no pocos padres cristianos, preocupados por la educación de sus hijos, han acudido a mí en demanda de orientación sobre este grave asunto. Escribo estas líneas con el propósito de ayudar a éstas y a otras muchas familias de nuestra Diócesis que se preguntan cuál debe ser su actitud responsable. Quiero recordar que la introducción de la nueva área en los planes de estudio se aprobó en su día por un escaso margen de votos y, por tanto, sin el consenso deseable en un tema de tanta trascendencia.

Los patrocinadores de la nueva signatura, que es evaluable, seguramente han tenido en cuenta la situación de una parte de nuestra juventud, sumida en el nihilismo, víctima en muchos casos de una grave anemia de valores, que se manifiesta en el fracaso escolar, en conductas inciviles e insolidarias y en comportamientos violentos en la escuela e, incluso, en el seno de la familia. Para tratar de remediar esta situación, han optado por incluir en el currículo académico de los alumnos la enseñanza de un “mínimo común ético”, aséptico y neutral, susceptible de ser aceptado por todos.

La realidad, sin embargo, es muy distinta. La nueva asignatura no se limita a enseñar los principios constitucionales y las normas elementales de convivencia. Trata de imponer una cosmovisión, un código moral y una propuesta ética concreta, que en muchos casos no coincide con las convicciones de los padres, los primeros responsables de la educación de sus hijos. La formación de la conciencia moral no es competencia del Estado, que no puede imponer a los niños y jóvenes un sistema moral determinado. Los criterios que guían estas enseñanzas son los propios del relativismo y de la llamada ideología de género. Lo que el Papa Juan Pablo II llamó la verdad del hombre en la encíclica Veritatis Splendor no juega papel alguno en la nueva área porque, para el relativismo, la verdad propiamente no existe. Cada uno tiene su verdad. Tampoco existe la ley natural ni normas morales absolutas. La única norma la dicta la conciencia individual autónoma, la Constitución, las leyes aprobadas por las mayorías parlamentarias, las Declaraciones de los Derechos Humanos y los Tratados Internacionales.

Nuestra Conferencia Episcopal y un gran número de asociaciones interesadas por el futuro de la sociedad y de la familia han formulado un juicio muy severo de esta nueva área, que hago mío por entero. La inclusión en los planes de estudio de la llamada Educación para la Ciudadanía como materia obligatoria conculca el derecho primordial, insustituible e inalienable de los padres a determinar el tipo de formación religiosa y moral que desean para sus hijos, derecho amparado por la Constitución Española en el artículo 27,3.

En la nueva signatura figura, como verdad indiscutible, el concepto de homofobia, bajo el cual, como afirmó la Comisión Permanente de nuestra Conferencia Episcopal en febrero de 2007, “se esconde una visión de la constitución de la persona más ligada a las llamadas orientaciones sexuales que al sexo”. Esto quiere decir que la identidad de la persona como varón o mujer no la marca la naturaleza, sino que es fruto de una elección personal, estando en nuestra mano la posibilidad de elegir ser hombre o mujer, homosexual o heterosexual.

Por desgracia, con la nueva asignatura no se van a atajar los problemas de los jóvenes, sino que se van a ahondar más. Como afirma la Conferencia Episcopal, “no es éste el modo adecuado de salir al paso de la necesidad apremiante de una formación integral de la juventud para la convivencia en la verdad y la justicia, con actitudes positivas que contribuyan a la creación y consolidación de la paz en las familias, las escuelas y la sociedad”. Todos deseamos que la escuela forme ciudadanos libres, conscientes de sus deberes y de sus derechos, verdaderamente críticos y respetuosos con los demás. Pero eso no se logra por el camino del relativismo moral y de una ideología que desestructura la identidad personal.

Por ello, me remito al juicio global que emite la nuestra Conferencia al afirmar que “esta Educación para la Ciudadanía… es inaceptable en la forma y el fondo: en la forma, porque impone legalmente a todos una antropología que sólo algunos comparten y, en el fondo, porque sus contenidos son perjudiciales para el desarrollo integral de la persona”. Por ello, “los padres harán muy bien en defender con todos los medios legítimos a su alcance el derecho que les asiste de ser ellos quienes determinen la educación moral que desean para sus hijos”.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

Juan J. Asenjo. Obispo de Córdoba.

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viernes, 3 de octubre de 2008

Recomendaciones: «Matrimonios santos»

En la reunión del grupo de catequésis de adultos del pasado viernes D. Tomás, nuestro párroco, planteó el interés que tiene para nuestra vida espiritual el conocimiento de la vida de los santos. Estas personas destacaron por sus virtudes y son venerados como modelos capaces de mostrar a los demás un camino ejemplar de perfección.

Foto familiar de los esposos BeltrameEnlazando con este tema nos propuso como 'tarea' informarnos acerca de la vida de algún santo sobre el que tuvieramos especial devoción, curiosidad, o que celebramos por llevar su nombre. Buscando información sobre esta cuestión encontré este pequeño ensayo del sacerdote dominico estadounidense Padre Thomas Kevin Kraft, en el que trata sobre los 'matrimonios santos', haciendo una suscinta recopilación de matrimonios santos, recordándonos su historia.

Son todos ellos un magnifico ejemplo de la santidad a la que estamos llamados, concretada en la vocación de la vida matrimonial. Destaco por su sencillez el testimonio de los Beatos Luigi y María Corsini Beltrame Quattrocchi, el primer matrimonio en ser beatificado conjuntamente, que durante más de 50 años como matrimonio supieron vivir "una vida ordinaria de manera extraordinaria".

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Catequesis de Primera Comunión (2º curso) - II

Una semana más continuamos con nuestra catequesis. En esta sesión comenzamos recordando la importancia de este año y la necesidad de prepararnos bien para recibir al Señor en la Eucaristía. Esto nos va a exigir un esfuerzo (atender en las clases de catequesis, aprendernos las oraciones básicas del cristiano, asistir a la celebración de la Santa Misa el domingo,...) que va a merecer la pena.
Tras esta introducción entramos de lleno en el tema que nos ocupa esta semana, con la lectura del pasaje del evangelio en el que se nos cuenta el relato de Jesús caminando sobre las aguas y la confesión que, después del acontecimiento, hacen los discípulos de Jesús: “Verdaderamente eres el Hijo de Dios” (Mt 14, 23-33). A partir de este relato destacamos dos mensajes a los niños: “Jesús nos acompaña siempre” y “Creemos en Jesús”.

Jesús nos acompaña siempre (como Jesús a Pedro cuando dudó)

Reflexionamos sobre la forma en que sentimos cercanos a los que queremos aunque por cualquier circunstancia (la distancia, la muerte,...) no estén físicamente a nuestro lado. Aunque no veamos a estos seres queridos sí podemos sentir su cariño, recordar buenos momentos, esperar el reencuentro,...

Con Jesús Resucitado este acompañamiento es real y lo podemos concretar de muy diversas maneras: en la oración personal, en la catequesis (recordamos la frase de Jesús: “donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estaré yo entre ellos”), en la Eucaristía de forma real,...

En este punto un niño comentó que él no oía a Dios cuando rezaba. Les explicamos, y comprendieron, que Dios tiene muchísimas formas de hablarnos que no tienen por que ser la voz humana, y les pusimos ejemplos en los que a través de un pensamiento que nos viene a la mente, un consejo de un amigo, de un hermano, de nuestros padres, hemos sentido esa Palabra de Dios.

Creemos en Jesús (como sus discípulos)

Al igual que los discípulos nosotros creemos que Él es verdaderamente el Hijo de Dios. Y también creemos otras cosas que rezamos en el Credo, la oración que desde los primeros cristianos la Iglesia ha transmitido de generación en generación como resumen de nuestra Fe.

Rezamos con los niños el Credo (el Símbolo de los Apóstoles) y fuimos aclarándoles (someramente, más adelante iremos profundizando) aquellas expresiones que no entendían: “concibió por obra y gracia del Espiritú Santo”, “descendió a los infiernos”, “comunión de los Santos”,...

Finalizamos rezando al Padre y encargándoles que se estudiaran para el próximo día el Credo, para poder seguir trabajando en catequesis sobre esta oración.

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jueves, 2 de octubre de 2008

Defendamos la Vida

Ante la próxima aprobación de la nueva ley del aborto, ("La vergüenza de la Humanidad", como lo definió Juan Pablo II en su Discurso durante el Encuentro con las familias en el estadio de Maracaná el 04/10/1997 y "Atentado contra la Paz" según Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, el 01/01/2007 ), desde nuestra parroquia, siguiendo el magisterio de nuestros pastores, no podemos dejar de unirnos a la denuncia y a la oración para que las actitudes y la realidad cambien.

Durante una temporada, ambas cosas las haremos a partir de artículos, videos y documentos ya presentes en Internet y de las noticias que se vayan produciendo sobre el tema.

Para comenzar nos hacemos eco de la presentación en sociedad, el pasado 23 de septiembre, de la plataforma "Derecho a Vivir", la cual se ha propuesto realizar diversas campañas de información y concienciación a la sociedad sobre toda la problemática relativa al aborto para así obtener un respaldo social que permita detener la tramitación de la nueva ley.

Os dejamos un video del acto de la presentación de la plataforma en la que una mujer que ha abortado da su testimonio.

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Catequesis de Adultos del 25/09/08

Pasado el estío, el Señor de nuevo nos hace regalos; todos nuevos: un nuevo otoño y con él un nuevo curso; nuevas fuerzas para nuevos días; nuevas ilusiones para nuevos proyectos. Nuevas esperanzas y nuevos empeños para continuar y afianzar lo ya iniciado.
Una hoja flotando sobre el agua
Y así han comenzado junto con las demás actividades de la Parroquia, las reuniones de la Catequesis de Adultos. También nuevos matrimonios que se suman e incorporan a estas reuniones que desean dedicar un ratito más a crecer y a sentirse más Parroquia. Al aumentar el grupo hasta hemos tenido que cambiar a una sala más grande para albergarnos. Buena señal.

Con la dirección de nuestro querido Párroco, comenzamos como siempre encomendándonos a la Santísima Virgen Maria para que nos ilumine y que todo lo que escuchemos y se hable sea para mayor Honor suyo y beneficio nuestro.

Hoy nos hemos dedicado a referirnos al rezo de la Liturgia de las Horas que obligan a las personas consagradas, a adorar y a dar Gloria al Señor a unas horas determinadas del día, según estaba dividida la jornada en el antiguo uso horario romano, y que coincidía con el cambio de la guardia romana. Tras el Monacato las reformas efectuadas concretaron que el rezo del Oficio Divino estuviera distribuido así: a primera hora El Oficio de Lectura que suele hacerse sobre las 5h, le continúa Láudes, Hora Tercia, Hora Sexta, Hora Nona, a la caída del sol el rezo de Vísperas y termina la jornada con el rezo de Completas.

La Santa Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino permitió ser rezada en las lenguas vernáculas y ello permitió que pudieran ser rezadas por todos los fieles en su propia lengua. Aunque están obligadas las Manos orantes sobre un libropersonas consagradas, es muy recomendable que el resto de fieles se sumen para alabar, rogar y dar gracias al Señor, porque El nos dijo que es necesario orar siempre y no desfallecer. Con ello durante todo el día se está dando Gloria al Señor, en toda la Tierra, en el mismo momento y con las mismas oraciones. Nuestra vida es así una ofrenda permanente, hace centrar en Dios la jornada, ajustándose al ritmo del día: noche, trabajo, descanso, vigilia, sueño. Está comprobado que el rezo de la Liturgia de las Horas tiene una enorme eficacia santificante. El Papa Pablo VI dijo que era “la santificación de la jornada”.

Por otro lado hemos hablado de algunos Santos. Son tantos, que su vida ejemplar puede ser imitada por nosotros. Han sido fieles al Señor y nos los presenta la Iglesia como canon o modelo, pero para imitarlos primero hay que conocerlos. Nos hemos propuesto conocerlos un poco más. Así que cada uno de nosotros elegirá uno (o ellos nos elegirán a nosotros) y leeremos su vida para posteriormente comentarlos en las siguientes reuniones que tengamos.

Como siempre terminamos la reunión todos juntos rezando con los niños.

Para terminar, decir que el próximo viernes, día 3, no tendremos nuestra reunión semanal al tener que cumplir D. Tomás con sus obligaciones como capellán de la Hermandad del Rocío de Córdoba y tener que trasladarse a la aldea almonteña a celebrar un acto con dicha Hermandad.

¡ Jesús, Maria y José te pedimos por la unidad y santidad de todas las familias ¡

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