jueves, 12 de mayo de 2011

Rosario de la Aurora con la imagen de María Santísima de la Esperanza del Valle



El próximo domingo, día 15 de mayo, a las 9:00 h., rezaremos por las calles de nuestro barrio un Rosario de la Aurora acompañando la imagen de María Santísima de la Esperanza del Valle. Dicho acto está organizado por la hermandad de la Sagrada Cena en honor a su sagrada Titular.

El recorrido será el siguiente: Avda. de Guerrita, Manuel Fuentes "Bocanegra", Manuel Cano "El Pireo", José María Martorell, Francisco González "Panchón", José Dámaso "Pepete", Avda. de Guerrita y regreso al templo sobre las 10:00 h. aproximadamente. A continuación se celebrará la Santa Misa.

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miércoles, 11 de mayo de 2011

Cursillos Prematrimoniales 2011 en la Parroquia del Beato Álvaro


El pasado fin de semana, los días 6, 7 y 8 de mayo, se celebraron en nuestra Parroquia los Cursillos de Preparación al Matrimonio en su edición de 2011, con la asistencia de unas veinticinco parejas de jóvenes de nuestra ciudad.

Han sido los segundos cursillos prematrimoniales impartidos por un equipo formado íntegramente por matrimonios de nuestra parroquia. En este cursillo se han compartido experiencias, se ha formado a las nuevas parejas y sobre todo se ha crecido mutuamente, equipo y parejas de novios, en el vivir cristiano. Ha supuesto una gozosa experiencia de evangelización y de testimonio cristiano.

Pedimos a Dios que todas estas nuevas familias cristianas que nacerán del sacramento de matrimonio sean fieles a su vocación de ser testigos del amor de Cristo a su Iglesia.

Tomás Pajuelo. Párroco

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domingo, 8 de mayo de 2011

En la Beatificación de Juan Pablo II

Queridos todos, Paz y bien:
Imagen de Juan Pablo II
Después de asistir a la beatificación del Papa Juan Pablo II (aquí podéis ver algunas fotos que tomamos en Roma), han sido varias personas las que me han pedido contar mi experiencia en este acto. Ante todo deciros que es difícil expresar con las palabras lo que he vivido en los dos días que he pasado en Roma. Comienzo diciendo que ha sido una gracia extraordinaria del Señor poder estar allí con tres feligreses de la parroquia, la noche del sábado la pasamos en vigilia en los alrededores de la Plaza de San Pedro para poder estar en primera fila y gracias a Dios vivimos la celebración en la misma plaza de san Pedro, que fue para mí un momento de gracia y de testimonio elocuente del nuevo Beato.

Después de los ritos iniciales y antes del Gloria de la misa fue proclamado nuestro amado papa de los jóvenes, el que nos reunió tantas veces, BEATO por el Santo Padre, Benedicto XVI. En este momento tenía los vellos de punta, emocionado, con alegría y sentí también que la santidad está a nuestro alcance y que ya tenemos ejemplo y testimonio tan reciente del nuevo beato.

Fue todo una fiesta de fe, esta fe que le hizo luchar con todos los obstáculos que el nuevo Beato encontraba día a día en su camino y que nos supo transmitir a todos con una fuerza capaz de mover el mundo. Es un acontecimiento que ha dejado huella en mi vida, una huella de una profunda fe, sobre todo en mi vida de sacerdote. El Santo Padre afirmaba en su homilía que Juan Pablo II vivió el camino de la fe de una manera singular, entregado siempre por la causa del Evangelio, "Dichoso tú que has creído", señalaba el papa.

Los que estuvimos ahí pudimos palpar el ambiente de santidad en que se vivía y la alegría de toda la Iglesia de ver cómo uno de sus hijos era elevado a la dignidad de Beato y cuya fiesta litúrgica tendremos el honor de celebrar cada 22 de octubre. Como os he dicho, no es fácil expresarlo con palabras, hemos sentido siempre el perfume de santidad del papa beato desde el día de su muerte, decía el Papa.

Finalmente pudimos pasar a la Basílica de San Pedro para velar las reliquias, lugar donde tuve presente a toda la parroquia para que el nuevo Beato nos ayude a identificarnos con Jesucristo, como él lo hizo, para caminar hacia nuestra meta, que es la santidad.

Emiliano Nguema. Vicario parroquial

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sábado, 7 de mayo de 2011

Este domingo, somos los discípulos de Emaús: «Quédate con nosotros»

III DOMINGO DE PASCUA

Lecturas: Hechos de los Apóstoles 2,14.22-33 // Salmo 16 // 1Pedro 1,17-21 // Lucas 24,13-35

En este tercer domingo de Pascua, seguimos celebrando la alegría de la Resurrección. Digo bien, seguir celebrando. Durante 50 días, hasta Pentecostés, la Iglesia, todos los cristianos celebramos el gozo inefable de la Resurrección de Cristo. Quiero insistir en la necesidad de vivir la Alegría porque en cuanto hemos pasado la Semana Santa, hemos comenzado el trabajo diario, las preocupaciones y la rutina diaria parece que la tristeza, la monotonía y el hastío se hacen dueños de nuestras vidas. Esto no puede ser, debemos meditar y orar la Resurrección. Debemos hacernos fuertes en la Esperanza, en la Fe.

Las lecturas de este domingo, especialmente el evangelio, van en esta dirección. En la primera lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, Pedro, lleno del gozo de la resurrección y lleno del Espíritu Santo, anuncia la Vida Nueva que nos da Jesucristo. Primero les recuerda a los judíos como entregaron a Jesús, como el Señor cumplió todo lo que sobre él habían dicho las Escrituras y la última promesa era la Vida y esa vida se había hecho realidad en su Resurrección. Pedro anuncia la resurrección de Jesús porque está lleno de la experiencia de encuentro con el resucitado y porque está lleno del Espíritu Santo. Quizás es lo que nos falte a nosotros: estar llenos de la experiencia de encuentro con el Señor y llenos del Espíritu Santo. Cristo se manifiesta vivo y real en los sacramentos, en especial en la Eucaristía. Podemos tener esa misma experiencia de encuentro cuando celebramos cualquiera de los sacramentos, cuando somos perdonados del pecado original y hechos hijos de Dios por el Bautismo, cuando recibimos la efusión del Espíritu Santo en la Confirmación. Cuando recibimos de manos de Jesús el perdón de nuestras culpas en la Confesión. Cuando Dios consagra a sus ministros. Cuando en la enfermedad, no en la muerte, recibimos el consuelo de Cristo en la Unción de enfermos. Cuando Dios consagra y bendice el amor conyugal en el matrimonio. Y de una forma única y especial cuando Cristo se hace presente realmente con su Cuerpo y con su Sangre en la Eucaristía. ¿Quién puede seguir diciendo que no puede encontrarse, llenarse y experimentar a Cristo realmente vivo y resucitado? Lo que pasa es que no tenemos una fe fuerte, nos pasa como a los discípulos de Emaús, la pena, la tristeza, el dolor, nos hacen perder la Esperanza.

Aquellos dos discípulos habían vivido en primera persona la pasión de nuestro Señor, le habían visto azotado, escarniado, golpeado, escupido, coronado de espinas… Su corazón estaba destrozado, habían visto a su maestro, al que más querían, destrozado. Todas sus ilusiones se quedan deshechas por la Cruz. Vuelven a sus casas hechos polvo, como diríamos hoy. Nosotros experimentamos muchas veces lo mismo que los discípulos de Emaús, la dureza de la vida nos hace perder la ilusión, la esperanza, la fe… Aquellos hombres estaban tan destrozados que no fueron capaces de reconocer a quién más querían, que resucitado, se pone a caminar con ellos.

A nosotros nos pasa lo mismo, nos metemos tanto en nuestras cruces que no somos capaces de reconocer a nuestro lado a Jesús Resucitado, que camina con nosotros, que se hace el encontradizo en la oración, en los sacramentos, en los detalles de amor de los que nos quieren… nos empecinamos en ver sólo lo malo, en quedarnos en lo negativo de nuestras vidas y eso nos impide experimentar la Gloria de la Resurrección.

Jesús fue explicándoles todo lo que las Escrituras hablaban del Mesías, les explica todo lo que Dios les había ido anunciando y que se ha cumplido en Cristo. Su corazón va encendiéndose en el Amor, va ardiendo. La Iglesia, el Cuerpo Glorioso de Cristo en el mundo, es lo que hace cada domingo, nos explica las Escrituras para que nuestros corazones ardan en el Amor de Dios.

Por eso la primera parte de la Eucaristía es la escucha de la Palabra, que nos llena por dentro, nos conforta y nos prepara para la comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Los discípulos de Emaús, después de que Jesús les ha explicado la Escritura, reconocen al Señor al partir el pan. ¿Reconocemos nosotros a Cristo al partir el pan? ¿Cada Eucaristía es para nosotros el momento privilegiado de sentarnos a la mesa con Jesús resucitado?

El proceso es muy sencillo, escuchar su Palabra, atender y hacer nuestra su explicación, desear estar con él y vivirlo resucitado en el Pan y el Vino, en su Cuerpo y Sangre. Es muy simple, es sencillo, es vivir la Eucaristía. Que distinto es vivir la Eucaristía a oir misa. Que diferente es vivir con fe y con ganas la Eucaristía a venir a escuchar misa.

Este domingo, somos los discípulos de Emaús. Que el Señor nos conceda a todos tener su misma experiencia gozosa de reconocer al Señor al partir el pan, al participar en la Eucaristía. Que la bendición de Dios os acompañe siempre. Que la Vida de Cristo resucitado sea el motor de vuestras vidas. Feliz domingo.

Tomás Pajuelo. Párroco


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martes, 3 de mayo de 2011

La Virgen María y el beato Juan Pablo II - Mayo, mes de María - El rosario

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lunes, 2 de mayo de 2011

Recordando a Juan Pablo II

Con ocasión de la beatificación del Papa Juan Pablo II, el Vaticano ha creado un nuevo sitio web http://www.juanpabloii.va/es/ en el que se recuerda algunos de los momentos más significativos de su vida y su pontificado.

El sitio web se ha realizado dando preferencia a las imágenes y cuenta con fotos y vídeos sobre la vida, pontificado, oraciones, enseñanzas y pensamientos del nuevo Beato.

Los momentos sobresalientes han sido catalogados por temas como niños, jóvenes, elección, atentado, jubileo, etc.; y cada tema se presenta en forma de "libro" de fotos con texto.

Como homenaje y recuerdo al querido Juan Pablo II traemos a esta web un video elaborado por ACITV glosando su figura.

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domingo, 1 de mayo de 2011

Juan Pablo II en los Altares

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