domingo, 14 de septiembre de 2008

«Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único»

Domingo XXIV, 14 de septiembre. Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

Lecturas: Números 21, 4-9 // Salmo 77 // Filipenses 2, 6-11 // Juan 3, 13-17

La fiesta que celebramos hoy, es un canto a la esperanza, es fruto de nuestra fe en la Gloriosa resurrección de Jesús. Para nosotros los cristianos la cruz ha dejado de ser el instrumento cruel de tortura y muerte para convertirse en el trono de la Gloria de Cristo. Nosotros celebramos la cruz llena de gloria, de ella brota la vida eterna, en ella ha quedada clavada nuestra muerte, nuestro pecado y ha brotado la vida eterna. Cruz gloriosa que vivimos en fiesta en las Cruces de mayo, engalanadas de flores, fiesta, alegria. Hoy en Septiembre la Iglesia Universal celebra esta gloria de la cruz y con ella nos enseña que es la cruz el único camino para la salvación, camino de cruz y sacrificio pero camino que termina en la Eternidad.

El pueblo estaba en el desierto, muerto de hambre, de sufrimiento, de abandono... y se revelan contra Dios. Es lo que nos pasa siempre, cuando las cosas no van mal al primero que culpamos es a Dios. El les envia una nueva salvación: Construye un estandarte y el que lo mire quedará salvado de la picadura.

A Cristo, Dios lo ha constituido el nuevo estandarte que quien lo mire, lo crea y lo viva tambien se vera libre de la picadura del pecado y vivirá la Eternidad. La Cruz nos ha traido la Salvación.

La segunda lectura de hoy es un canto precioso al sacrificio de Cristo en la cruz. El no pasó haciendo alarde de su condición divina, no paso como un gran rey o poderoso de la época. Se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de Cruz. Por eso Dios le dio el nombre sobretodo nombre: El Mesias, El Salvador.

Releamos este texto, meditemos esta imagen de Cristo en la Cruz y pidamos que con Cristo podamos abrazar nuestras cruces y las transformemos con la Gracia de Dios en Cruz Gloriosa. Que el Señor nos transforme nuestras vidas en exaltacion de nuestra cruz.

Tanto amo Dios al mundo que nos entregó a su propio hijo a la muerte para que nosotros tengamos la vida. Tanto nos ama Dios que sigue entregando su gracia, su presencia, su Eucaristia y su perdón para que nosotros tengamos la vida eterna.

Exaltación de la cruz, gloria de Cristo que supone la exaltación de nuestras cruces hasta convertirlas en camino de nuestra redención.

Ojalá nosotros descubramos que la Cruz es la única manera de salvarnos, de redimirnos, de alcanzar la Gloria Eterna.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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jueves, 11 de septiembre de 2008

Inclusión de libros en nuestra Biblioteca

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martes, 9 de septiembre de 2008

Una perspectiva sobre la cosmovisión bioética del nacional-socialismo en la actualidad

El embrión, a pesar de contar con las indiscutibles características que permiten individualizarlo como un embrión humano, no es considerado miembro de nuestra especie, sino simple cosa (como los judíos) y por ello es susceptible de ser objeto de actos que no pueden realizarse sobre personas, sean éstos meras conductas, como el congelamiento o la muerte, o negocios jurídicos, como la donación. Al parecer, así como la mayoría de la sociedad alemana de tiempos del nazismo permaneció impertérrita ante la eliminación de miles de niños pequeños, la manipulación y exterminio de innumerables embriones no está generando hoy mucha reacción adversa en nuestras comunidades.

Ricardo D. Rabinovich-Berkman,
Catedrático universitario latinoamericano de Derecho, escritor y divulgador judío,
en su ensayo "¿Triunfó el nazismo? O de cómo y hasta qué punto sobrevive hoy la cosmovisión bioética del nacionalsocialismo"

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domingo, 7 de septiembre de 2008

De la corrección fraterna

Domingo XXIII del tiempo ordinario, 7 de Septiembre.

Lecturas: Ezequiel 33, 7-9 // Salmo 94 // Romanos 13, 8-10 // Mateo 18, 15-20

La Palabra de Dios que se proclama este domingo nos pone delante de una realidad de la vida comunitaria que es necesaria pero que es muy, muy complicada su práctica. Se trata de la corrección fraterna.

Leemos en el libro de Ezequiel como el Señor pone al profeta para que lleve la verdad al pueblo, aunque esa palabra sea dura y sea denuncia del pecado.

Jesús lo repite en el evangelio, si tu hermano peca reprendelo en privado...Jesús nos invita a no criticar por la espalda al hermano, más bien nos pide que busquemos el encuentro sincero y cara a cara para ayudarnos mutuamente a crecer.

Es verdad que no podemos estar continuamente juzgando al hermano, es más verdad aún, que deberíamos dedicar mucho más tiempo a criticar nuestra propia vida, analizar nuestra vida cristiana y dedicar el tiempo en santificarnos interiormente.

El evangelio de hoy viene muy unido al deseo del Señor de que vivamos como verdaderos hermanos, de ahí que cuando vemos que nuestro hermano está haciendo algo que pueda arruinar su vida debemos, por amor fraterno, avisarle y ayudarle a cambiar. De igual modo si un hermano de nuestra comunidad necesita nuestra ayuda debemos estar atentos para dársela.

Esta tarea debe ser asumida especialmente por el ministerio ordenado. Es el sacerdote el que debe, como padre y pastor, estar de una manera especial atento a corregir paternalmente al pecador. Es el confesionario, el lugar donde el sacerdote puede corregir, enseñar, iluminar...al hermano que se acerca a poner su vida en orden delante de nuestro Padre Dios. Es verdad que nunca el sacerdote lo hará con animo de ofender, humillar o desprestigiar al penitente. El sacerdote lo hace siempre con el verdadero deseo evangélico de reprender a solas, como hemos escuchado en el evangelio hoy, al penitente para que pueda crecer en su vida espiritual.

No caigamos nunca en la tentación de criticar, juzgar y condenar constantemente a nuestros hermanos. Eso no es lo que nos dice el evangelio de hoy. Es sólo que, en caso de verdadero amor fraterno y estrictamente en privado, hablemos con nuestros hermanos para ayudarles.
Caín contestó a Dios: "Soy yo acaso guardián de mi hermano" porque quería ocultar su asesinato. Nosotros debemos guardar a nuestros hermanos, ayudarles, rezar por todos, sacrificarnos por todos, hacer penitencia por ellos. En definitiva ser HERMANOS DE VERDAD.

Es una tarea difícil pero es la tarea de la verdadera familia de los hijos de Dios. Una tarea que se basa en la Misericordia y en el amor fraterno. Nunca en el odio y en el rencor.

Dios nos conceda la humildad suficiente para corregir con caridad y sobre todo para dejarnos corregir con propósito de cambiar.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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sábado, 6 de septiembre de 2008

Un nuevo curso pastoral de la mano de María

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

Juan José Asenjo. Obispo de Córdoba
Comienzo mi primera carta semanal después de las vacaciones, saludándoos cordial y fraternalmente a los sacerdotes, consagrados, seminaristas y laicos de la Diócesis. Dios quiera que todos hayáis tenido unos días de descanso feliz y reparador. Iniciamos un nuevo curso pastoral, que a todos os deseo fecundo en frutos de santidad y apostolado. En su transcurso estrenaremos un nuevo Plan Pastoral, centrado en la Eucaristía, el misterio de nuestra fe, y en el servicio a los pobres y marginados. Comenzamos el curso pastoral 2008- 2009, con una fiesta mariana, la natividad de la Santísima Virgen, que coincide con las fiestas mayores de tantas ciudades y villas de nuestra Diócesis, en las que la Madre de Dios es honrada con los más diversos y hermosos títulos. No podíamos comenzar mejor nuestras actividades pastorales que de la mano y bajo la protección de la Virgen.
La fiesta de la natividad de María se celebraba en Oriente ya en el siglo V, aunque en Occidente no se celebró hasta el siglo VII. Según la opinión más probable, la Virgen nació en Jerusalén, muy cerca del templo, junto a la piscina probática, en el lugar donde hoy se encuentra la basílica de Santa Ana. En las lecturas de esta fiesta, el profeta Miqueas intuye la salvación del pueblo de Israel ligada a la pequeña aldea de Belén y a una madre que da a luz un hijo. Dicha salvación la cifra el profeta en la vuelta del pueblo del destierro, para unirse a los que habían quedado en la patria y formar un sólo pueblo, que será conducido con la fuerza de Dios y gozará de paz y estabilidad. Cuando Miqueas anuncia que la salvación se extenderá “hasta los confines de la tierra”, se está refiriendo a los tiempos nuevos, que serán inaugurados con la venida del Mesías.

De este tiempo, la etapa decisiva de la historia de nuestra salvación, nos habla el Evangelio de la fiesta que celebraremos el próximo lunes. En él se anuncia el nacimiento de Jesucristo, el Salvador, el “Enmanuel”, el Dios con nosotros, el Mesías que anuncia un Reino universal, el Reino de la libertad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz, al que también nosotros estamos convocados en estos tiempos nuevos que el Señor nos ha permitido contemplar.

En la fiesta de su natividad, que celebraremos el próximo lunes, la Santísima Virgen se nos muestra como la estrella que anuncia el nuevo día, como la aurora que precede al sol que no conoce ocaso, como la madre del Salvador. Su nacimiento dibuja ya en lontananza los nuevos tiempos que los profetas anunciaron y hace posible la encarnación y nacimiento del Hijo de Dios, su manifestación al mundo, su vida pública, la predicación de su mensaje de salvación, el misterio pascual que nos redime y la efusión de su Espíritu. El nacimiento de la Santísima Virgen hace posible el tiempo de la Iglesia, de la que nos sabemos miembros y de la que ella es el miembro más excelso, por ser la primera redimida.

La celebración del cumpleaños de la madre es un acontecimiento gozoso que reúne a los hijos en torno a ella para felicitarla, honrarla y estrechar y fortalecer los vínculos de fraternidad. La fecha del nacimiento de nuestra madre es un día de alegría para sus hijos. En esa fecha reconocemos nuestro origen, la explicación de nuestra existencia, el punto de partida de nuestra historia personal. En la natividad de María está el origen de nuestra vocación cristiana, de nuestra elección y filiación adoptiva.

Felicitemos a la Santísima Virgen. Vivamos con gozo la fiesta de su cumpleaños y demos gracias al Señor que nos ha dado a su propia madre como madre nuestra. Que en este día estrechemos nuestros vínculos de fraternidad y renovemos el compromiso de amor y de servicio a nuestros hermanos, que nace de nuestra común condición de hijos de Dios e hijos de la Virgen. Que en esta fiesta profundicemos en la genuina devoción mariana, que si es auténtica nos debe llevar a Cristo, su Hijo, y a caminar por las sendas de la santidad.

En el nacimiento de la Virgen, junto a la piscina de Bethesda, muy cerca del templo de Jerusalén, se inicia una historia admirable de humildad, de fe, de esperanza y de amor, un camino intenso de fidelidad, de obediencia a Dios que modifica todos sus proyectos, y de alegre ejecución de sus planes misteriosos. Imitémosla en sus actitudes y virtudes y acudamos a ella, que asunta en cuerpo y alma a los cielos, transfigurada por la gloria del Padre, vela e intercede por nosotros. Que ni un solo día dejemos de honrarla y de acudir a ella. Pongamos en sus manos el curso pastoral que estamos iniciando para que sea verdaderamente un año de gracia, de santidad y de fecundidad apostólica.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

Juan J. Asenjo. Obispo de Córdoba.

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jueves, 4 de septiembre de 2008

Una tragedia puntual, una masacre diaria

Hoy, en España, como cada día, 300 niños han sido brutalmente asesinados en el seno materno a manos de sus propias madres y de médicos sin escrúpulos. Esos 300 niños no han hecho daño jamás a nadie; ni siquiera se les ha dejado oportunidad de optar entre el bien y el mal, porque se los ha matado fríamente. Los mismos telediarios que llenan sus minutos con el accidente de Barajas ni siquiera mencionan esta masacre. Jamás han abierto una edición dando la noticia de semejante genocidio.
José-Fernando Rey Ballesteros,
Párroco de Nuestra Señora de los Arroyos (El Escorial, Madrid),
en una entrada de su blog personal

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martes, 2 de septiembre de 2008

Plazo de Matriculación de los niños en la Catequésis de Primera Comunión

Se comunica que el plazo para la matriculación de niños de 2º de primaria para la Catequésis de Primera Comunión será desde los días 15 al 18 de Septiembre, ambos inclusive.

Los padres interesados en matricular a sus hijos deberán entregar en el despacho parroquial la ficha de inscripción rellena entre las 18 y 19 h. de los citados días.

Puntos a tener en cuenta.

  1. La catequesis parroquial de preparación a los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristia tiene un duración de 2 cursos: 2º Primaria y 3º Primaria, al final de 3º reciben los sacramentos.
  2. Pueden matricularse todos/as los niños/as que pertenecen a la feligresia independientemente del colegio donde cursen sus estudios.
  3. Los niños/as que no sean de la parroquia sólo podrán matricularse por una causa de importancia, a valorar por el párroco, con un pérmiso por escrito del párroco de su parroquia de origen y si sus hermanos han cursado o cursan la catequesis en nuestra parroquia.
  4. Hay 2 días de catequesis: miércoles de 18h a 19:15h y Viernes en dos turnos: 16:45h a 18h y otro turno de 18h a 19:15h.
  5. La asistencia a catequesis y a la misa dominical es obligatoria y sólo excusable por causa de fuerza mayor, que deberá ser comunicada al párroco o catequista.
  6. Aceptación de las normas diocesanas y parroquiales sobre la catequesis y la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana.


Las normas que regulan todo el proceso de la catequesis y celebración de la primera comunión se pueden consultar en nuestro apartado de Primeras Comuniones y también pinchando en cada uno de los siguientes enlaces :

También se puede descargar el impreso de Ficha de Inscripción, conocer más a fondo el Sacramento de la Eucaristía así como acceder a Noticias o Avisos sobre todo lo relativo a la celebración de las catequesis y las primeras comuniones.

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